MUJER PERRO (Segunda parte)

Escarcha  - THRILLER / SUSPENSE - 382 words

  • 57
  • 0
  • 0
  • 0

Summary

La metamorfosis de una mujer.

La metamorfosis de una mujer.

Cuando la corregía trataba de hacerlo con suavidad para no dañarla... demasiado.
Cuando le advertía que no quería verla conversando con alguien, lo hacía con delicadeza para no lastimarla... demasiado.
Pero por más que lo intentaba la situación siempre se le escapaba de las manos.
El hacía todo lo posible (¿lo hacía?).
Era ella la que lo exasperaba y terminaba enfureciéndolo (¿en serio?).

-No me contestes- amenazó, y el hecho de que ella tomara aire para articular una palabra implicaba una afrenta.
Y uno debía dejar bien claro quien mandaba y quien obedecía. Quien estaba a la cabeza y quien se arrastraba detrás de él.
Está bien, se había pasado un poco, ¡pero ella lo buscaba!
Ella sabía que no tenía que hacerlo enojar y le buscaba la quinta pata al gato y la pulga a la pulga también.
¡Así no se podía vivir!
¡Ella tenía toda la culpa!
El placer que sentía con cada quejido que lograba sacarle o grito ahogado, era morboso.
Pidió disculpas y creyó que prepararía café. Fue a darse una ducha pero al volver, ella estaba todavía parada junto a la canilla abierta y murmurando algo sobre un perro. Le tocó el brazo y fue como si la despertara de un sueño.
Se volvió hacia él y comenzó a gritarle como loca, con los ojos que parecían salidos de sus órbitas.
Se le abalanzó y lo único que atinó fue a darle un puñetazo para defenderse y calmarla, pero lejos de hacerlo la mujer se levantó del piso todavía gritando.
El rostro desencajado, las manos como garras, totalmente fuera de si.
Nunca lo admitiría, pero en ese momento ella lo estremecía.
Golpeaba los pies con fuerza cada vez que daba un paso, parecía uno de esos luchadores de sumo dispuestos a atacar.
¿Todo esto era una broma?
Se le tiró encima y la escuálida figura de la mujer lo volteó. ¡Pesaba el doble!
Era como si fueran dos personas.
Una: la muñeca de trapo en la que se había convertido con los años la mujer con la que se había casado, y la otra: la muñeca de trapo enloquecida.
Intentó sacársela de encima pero la lucha era desigual.
(La bravura de la muñeca alienada puede llegar a triturarte los huesos mientras sonríe y se fuma un cigarrillo)
El cobarde salió de lleno y con gritos agudos pidió auxilio y gritó desesperado.

La muñeca de trapo era un titán y lo estaba destrozando.
continuará...

Want to leave a comment? Sign Up