Centímetro más de valentía

juana  - CLASSIC FICTION - 401 words

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Summary

Valientes

Valientes

Una canción y otros motivos para mantenerse despierta, se confabulaban para no dejarla leer. No puede ver letras plasmadas sin que no hayan salido de ella. Era el momento del vómito verborrágico.
Le adjudicaron una valentía ni siquiera soñada por ella hasta el momento, y fué superman. La clásica mina de pies cansados, esas que aún así, siguen caminando para encontrar más. Esas que están esperando el impacto, pero ya sin miedo. Una mina multifacética (como le gustaba llamarse), que suspiraba y tenía muy claro que más que nunca estos eran respiros sobrantes por personas faltantes. Pero aún así le gustaba poder contar a quienes no lo supieran todavía, que existía un sol gigante todas las mañanas, que había que atreverse a mirarlo, aunque incinerara la vista.
Y ella no sabía lo que era, no se sabía valiente, pero su sueño era serlo. Porque sabía que la valentía no se ganaba tán fácil, no se trataba sólo de poder agarrar las armas, era usarlas. Y saber que el enemigo contraatacaría y se saldría con alguna herida, mínimo. Aparentemente había luchado lo suficiente, o así su hinchada lo percibía. ¡Le gritaron valiente!
La mina ya contenta con este "logro" bajó la guardia algunos minutos y otras ondas sobrevolaron su cabeza. Aquel mismo tren pasó por dos estaciones; una, la de los matices de ese "coraje" en femenino, la diferencia que existe entre la valentía de cuerpo y la de alma, la de cabeza y corazón. El coraje podría ser para luchar en un terreno mundano, con campo de batalla ya minado, y significaría una gran ventaja. Pero también podía ser para florecer un corazón de mármol, que se anime, que se juegue. No era lo mismo, no era el mismo logro.
La otra estación era la de la "hinchada". Desde la lejana platea expectante, sólo una cabecita, una estrella sino, brillaba. No estaba en primera fila, pero fue lo único que a ella le importó demasiado de aquella multitud. La encandiló, la ablandó, la intensificó, la llenó, la re-dibujó. Y encima de todo eso, la llamó valiente.
Estas estaciones habían echado combustible a las ganas de ser más valiente, cada día un centímetro más. Entonces la pobre mina de pies cansados hoy los siente más livianos, la pobre mujer que se sentía mirada por la muchedumbre (cuál circo romano) entiende que hoy pueden multiplicarse esas miradas, pero sólo seguirá brillando la misma de esa primera vez. -

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Comments

Love it! Como siempre, genial. Faltan charlas pero sobran oportunidades. Estoy alejada del "escribir". Por ahí lo necesito, pero no me sale nada. Quiero charlar :)
2011-06-16 10:12:13