La novia
Conde De Bracho - THRILLER / SUSPENSE - 6060 words
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Summary
“Que triste final para dos buenas personas que amaron tanto y cuyo único pecado fue enamorarse de la persona equivocada, dándoles sus vidas sin merecerlo, si tan solo se hubiesen conocido antes, sus vidas no hubieran tenido que termina así, pues solo
Carlos era un exitoso arquitecto que había decidido abandonar su vida en la ciudad, para vivir tranquilamente en el campo, en donde había comprado una hermosa y amplia casa de campo cerca de las montañas. La casa estaba algo descuidada pues sus dueños una pareja mayor, habían dejado de usarla y aunque el esposo la había hace ya muchos años para disfrutar de la tranquilidad del campo habían decidido venderla hace poco, pues según le conto el Sr. Le Floure pensaban regresar a Europa en donde tenían parientes, para Carlos aquel lugar era perfecto pues a pesar de ser un hombre adinerado, le gustaba el trabajo duro y había decido devolverle su esplendor a aquella hermosa casa de campo para convertirla en su hogar y quien sabe, tal vez también reconstruir su vida en aquel hermoso y apacible lugar.
Al día siguiente de comprar la propiedad, Carlos empaco sus cosas y se fue a las montañas rumbo a su nueva vida. Al llegar a la casa de campo ya se había hecho de noche, así que alumbrado con una linterna en la oscura noche sin luna hacia el cobertizo, en donde se encontraba el generador eléctrico, el cual a pesar de ser un modelo de vieja manufactura funcionaba muy bien. Después de encenderlo, al revisar el tanque de combustible y este no tenía mucha, solo la suficiente para esa noche.
Ya frente a la casa quiso encender la luz del pórtico, pero esta estaba rota, el resto de estaban bien, y también había agua caliente, después de encender las luces de la casa, volvió a su camioneta y comenzó a bajar sus cosas para instalarse, pero como ya era muy tarde y estaba cansado del largo viaje en carretera, solo las dejo en la sala y subió a la habitación principal únicamente con lo que necesitaba para dormir. Después de cambiar las polvorientas sabanas de la cama por unas limpias y cambiarse de ropa, este callo rendido asta casi las dos de la madrugada, cuando un aterrador escalofrió recorrió todo su cuerpo despertándolo súbitamente pero Carlos que era un hombre de carácter calmado, no le dio mayor importancia pues posiblemente era una corriente de aire. Al levantarse a revisar la venta tuvo la extraña sensación de que alguien lo observaba, tomo un momento y miro a su alrededor como un niño asustado en la noche y pensó en lo tonto que era, solo era su primera noche en un lugar desconocido, es norma sentir ansiedad, vio la ventana y esta estaba firmemente cerrada, aun así la habitación estaba helada, pero era normal después de todo en las montañas siempre hace mas frio, sin darle mayor importancia al asunto este volvió a acostarse, antes de dormirse, miro fijamente hacia la oscuridad poniendo atención a cada ruido de la casa, pero no escucho nada mas que los crujidos de la vieja casa por el frio aire de montaña y el viento corriendo a través de los arboles, ya era tarde y esta exhausto así que solo cerro los ojos y volvió a dormir.
Muy temprano a la mañana siguiente, ya descansado decidió limpiar un poco la casa comenzando por la cocina, claro primero tomo unos emparedados y una botella de agua de su hielera y se sentó a desayunar en la cocina, después de terminar reviso el refrigerador, este no tenia nada dentro y estaba apagado, al revisar vio que este no estaba conectado a una línea del generador, si no a la toma de corriente de un acumulador que parecía recargarse con el generador, pero este ya estaba muy gastado así que decidió que después de limpiar iría al pueblo para comprar otro en la gasolinera cuando fuese por combustible para el generador. Ya casi al medio día, después de haber limpiado y ordenado un poco subió para tomar un baño, al salir del baño se sorprendió al ver su ropa lista sobre la cama, pero el no recordaba haberla sacado de su maleta, de todas formas no le dio mayor importancia, estaba cansado por la ardua faena de la mañana y tal vez por eso recordaba haber alistado su ropa.
Después de vestirse tomo su billetera de la cómoda para ir al pueblo a almorzar y a comprar algunas cosas. Al llegar al pueblo después de media hora de camino, se detuvo primero frente a la ferretería del pueblo, donde se encontró con el dueño de esta, que ya casi estaba por cerrar, pero el señor Klarens un hombre ya mayor, lo saludo cortésmente y le pregunto que si podía servirle en algo, a lo que Carlos le respondió que solo necesitaba algo de pintura entre otras cosas para reparaciones menores en madera y algunas lámparas para exterior, entonces el Sr. Klarens le dijo que no había ningún problema y que tenia todo que el necesitaba, mientras Carlos subía las cosas a la camioneta comenzaron a conversar, Carlos le conto que ahora seria su vecino pues había comprado la casa de la familia Le Floure y el Sr. Klarens le dijo que como eran vecinos entonces debía llamarlo Mark, además ambos parecían haber congeniado bien, así que este comenzó a contarle a Carlos sobre su familia, su esposa y sus dos hijos y de cómo el era descendiente de uno de los fundadores del pueblo como la mayoría de las personas que allí vivían sus vidas tranquilamente y sin complicaciones en aquel apartado lugar junto a las montañas, además también le dijo que su hijo mayor había trabajado en la construcción de la casa Le Floure, la casa de campo en el bosque que el vivía ahora.
Ya habiendo terminado de subir las cosas a la camioneta, Carlos le pregunto al Sr. Klarens si sabia de un lugar en donde en donde pudiese almorzar y este le recomendó ir al restaurante frente a la plaza del pueblo llamado El Fogón, en donde se podía comer muy bien, en ese momento llegaron los hijos del señor Klarens y después de que su padre los presentara brevemente, Carlos se despidió para ir a comer y que ellos pudiesen cerrar la ferretería.
Al llegar al restaurante, fue recibido por una joven mesera, quien lo llevo a una mesa para tomar su orden, después de tomarla esta le pregunto gentilmente:
- Perdone, viene usted de visita o solo esta de paso.
- No, en realidad ahora vivo aquí, acabo de mudarme, recién llegue Ayer por la noche.
- ¡En serio!, ¡que bien! Respondió encantada y se sonrojo cuando este sonrió sorprendido por su reacción.
Algo apenada, se volteo y dijo:
- En un momento traigo su orden.
Cuando estaba pagando la cuenta, entro el alcalde del pueblo junto a su asistente, a quienes Carlos ya había conocido cuando realizo los tramites de compra de la casa, al verlo estos se acercaron a el para saludarlo y el alcalde que era un hombre muy amable y educado, estrecho su mano mientras le decía lo contento que estaba de que alguien tan respetable y educado como el se hubiese mudado a su pequeño pueblo, pues el alcalde que era un hombre prudente, había investigado un poco sobre el, sabia que este era el único hijo de una de las mujeres mas ricas de la ciudad y que su padre que había muerto hace algunos años, pertenecía a una de las familias las influyentes de estado. Carlos le dijo que era un placer volver a verlo y que le encantaría quedarse a charlar con el, pero que aun tenia muchas cosas que hacer, el alcalde dijo que el entendía, pues la casa Le Floure era muy grande y que debía ser mucho trabajo arreglarla.
- ¡La casa le Floure! Dijo sorprendida y algo asustada la joven mesera, al escuchar al alcalde mientras regresaba para entregarle a Carlos su cambio.
- Que te ocurre niña es que acaso no sabes que es descortés escuchar las conversaciones de los demás.
- Lo siento, yo solo le traía su cambio, disculpen.
- No te preocupes, puedes quedarte con el, por haberme atendido tan bien.
La joven mesera le dio las gracias y se retiro a un asustada, Carlos noto que la otra mesera una bella mujer con un pequeño lunar bajo su ojo izquierdo, se acerco a ella y después de que esta le dijo algo, la mujer volteo hacia donde el estaba con la misma expresión en los ojos de la joven. El alcalde al percatarse de aquella incomoda situación tomo a Carlos del hombro y le dijo:
- Vamos, permítame acompañarlo a su auto, para podes hablar un poco con usted.
- Dígame contrato ya a alguien para limpiar la casa.
- Por que si no, yo puedo conseguirle a alguien.
- En este momento no necesito a nadie, pues aun tengo algunos arreglos menores que hacerle a la casa.
- Pero cuando termine, si necesitare a alguien que haga la limpieza una a la semana.
- Bien, entonces avíseme cuando necesite a alguien, estoy seguro que la señora Rutens y su hija podrán encargarse.
- Después de todo ellas eran quienes se encargaban de limpiar el lugar cuando trabajaban para los le Floure.
- A por cierto, también quería aprovechar la oportunidad para invitarlo a cenar a mi casa.
- Claro, si no esta muy cansado y puede venir.
- Es que planeábamos reunirnos con amigos, y seria una buena oportunidad para que conociera a la gente del pueblo.
- Si claro, para mi será un placer aceptar su invitación a cenar.
- Bien, usted ya conoce mi dirección, entonces lo esperamos a la 7 esta bien.
- Si allí estaré y gracias por la invitación, asta las 7 entonces.
Después de despedirse, Carlos fue a la tienda de abarrotes del pueblo a comprar algunos víveres para la semana entre otras cosas. Al entrar en la tienda vio a una bella mujer de cabello negro, tras el mostrador, quien se encontraba sola distraída leyendo un libro, el cual dejo sobre el mostrador al verlo entrar y darle las buenas tardes, esta se sorprendió un poco de verlo entrar, pues los visitantes foráneos eran raros por aquel lugar, y aunque se sentía intrigada por el, esta era muy tímida como para preguntarle quien era, al pagar sus compras Carlos decidió tomar la iniciativa y presentarse con la bella mujer, quien lie dijo que su nombre era Isabela Rutena, al escuchar su apellido Carlos le pregunto que si era familiar de la Sra. Rutena la directora del registro civil, y resulto que así era pues ella era su hija menor.
- Acaso usted conoce a mi madre.
- Si, así es, fue ella quien arregló los papeles de mi casa, es que ase poco compre una propiedad cercana, pues quería vivir en un lugar mas tranquiló, y me he enamorado de este hermoso lugar.
Mientras conversaba con ella, esta le conto que la tienda era de su propiedad, y que su ex esposo se la había dejado a ella y a su hija después de separarse. En ese momento entro la señora Rutena, quien lo reconoció de inmediato, pues ella fue quien se encargo de los tramites de la compra de su casa.
- Buenos días tenga usted señor días, valga la redundancia.
- Veo que ya conoció usted a mi hija Isabela.
- Como esta Sra. Rutena, es un gusto volver a verla.
- Bueno veo que ya se han presentado, no se si el joven te a contado, pero fue el quien ha comprado la hermosa casa de los señores Le Floure, así que lo veremos mucho por aquí espero (dijo mirando a su hija con una sonrisa).
- ¡La casa Le Floure! (dijo exaltada, casi temblado).
Carlos, se quedo mirando por un momento a la asustada Isabela, que asta hace poco charlaba con el plácidamente y que ahora parecía asustada. Pero pensó que era normal, después de todo según le habían dicho los señores Le Floure, apena hacia un año, desde que en aquella casa había muerto su joven hija en trágicas circunstancias, lo cual era poco común en ese tipo de lugares en donde todas las personas se conocen.
Así que para no perturbar más a la tranquilidad del pueblo, con viejas heridas, Carlos decidió despedirse, pues además aun tenía muchas cosas que hacer en casa antes de la cena en la casa del alcalde.
Ya de regreso en la casa, y después de guardar los víveres, busco la batería nueva que compro al salir del pueblo en la gasolinera cuando se detuvo para cargar gasolina y comprar el combustible para el generador. Después de conectar la batería al sistema auxiliar de corriente del refrigerador, este encendió de inmediato, y ahora, ya mas tranquilo con el refrigerador limpio y lleno de comida funcionando, decidió tomar un descanso, así que tomo una gaseosa del refrigerador, pero esta aun estaba tibia, por lo que saco un vaso de la alacena y fue a buscar un poco de hielo de la hielera, pero entonces escucho un ruido que parecía provenir de su habitación, así que subió revisar, al entrar en la habitación vio que era solo la ventana que parecía haberse abierto con el viento, después de serrarla bien regreso a la cocina, pero al entrar en esta se sorprendió al ver el vaso con hielo sobre la mesa junto a la lata de gaseosa, pero lo extraño era que el no recordaba haber abierto la hielera y mucho menos haber tomado el hielo de esta, pero no le dio la mayor importancia, pues estaba algo cansado y por eso no lo recordaba, además la tranquilidad del campo, ase que el tiempo transcurra a su propia manera. Después de sentarse en la cocina un rato y tomarse su gaseosa, fue a su camioneta por el combustible para el generador, al entrar al cobertizo y ver el medidor del tanque de combustible del generador, vio que este estaca ya casi vacio, así que tomo los dos garrafones que había comprado en la gasolinera y comenzó a llenar el tanque, para cuando ya casi había terminado de vaciar el segundo garrafón, escucho abrirse la puerta del cobertizo, al voltearse vio que la puerta estaba medio abierta, pero no le presto atención pues debía de haber sido el viento lo que la había abierto, así que siguió con su labor, pero mientras colocaba la tapa del tanque del generador, escucho pasos cerca de la puerta y esta ves cuando volteo para mirar, vio la sombra de alguien afuera, sorprendido tomo una vieja llave de tuercas de la pared del cobertizo y salió para ver quien estaba afuera, después de salir y dar un vistazo por los alrededores, no vio a nadie y tampoco encontró marcas de pisadas cerca del cobertizo, por lo que pensó que debía haber sido su imaginación o se confundió con las sombras del ocaso, así que regreso para encender el generador, pues ya había comenzado a oscurecer, de vuelta dentro la casa subió a su habitación para tomar un baño y vestirse para ir a cenar a casa del alcalde del pueblo.
Mientras tomaba una ducha, un repentino y angustiante sentimiento de tristeza lo sobrecogió asiéndolo llorar sin ninguna razón aparente, mesclando sus amargas lagrimas con el agua de la regadera mientras esta lo empapaba. Después de llorar desconsoladamente, repitiendo una y otra ves en silencio el nombre de aquella mujer que hiso pedazos su corazón, sintió como un espeluznante escalofrió recorría su espalda como si una tenebrosa presencia estuviera detrás de el. Ya después de un rato, aquella aterradora y melancólica presencia comenzó a desaparecer, Carlos confundido por lo que había sucedido se tomo un momento después de salir de la ducha para calmarse un poco y tratar de asimilar lo que había ocurrido. Ya más tranquilo abrió la puerta del baño y entro en la habitación, después de vestirse tomo sus llaves y su billetera de la cómoda y bajo a la cocina para tomar una botella de vino e irse.
Al llegar a la casa del alcalde, Carlos fue recibido cortésmente por la esposa de este, una encantadora señora de largo y ondulado cabello castaño, eran poco mas de las siete y ya casi todos los invitados habían llegado, solo esperaban al padre Navas, el sacerdote del pueblo, para servir la comida, este llego unos minutos después, excusándose por haber llegado tarde.
Una vez que todos los comensales habían llegado, el alcalde los reunió en el comedor para comenzar la velada, entre los invitados a la cena se encontraban los amigos mas cercanos del alcalde, como la Sra. Rutena y su hija Isabela, el Sr. Klarens y su esposa, quienes eran grandes amigos de la infancia del alcalde y su esposa, y el padre Navas, el viejo sacerdote del pueblo y por supuesto la esposa del alcalde y su joven hija de catorce años, quien parecía haber quedado encantada con Carlos, el apuesto joven de la capital, casi tanto como su padre, quien estaba muy interesado en hacerse amigo con este, pues no solo era un reconocido arquitecto, que además era el único hijo de una de las mujeres mas ricas e influyentes de estado. La cena transcurrió de forma agradable y amena, pues el Sr. Alcalde era un hombre muy atento e incluyo a todos sus invitados en la conversación y los invitados se encontraban muy animados por la presencia de Carlos, pues en las palabras del padre Navas; la sangre nueva es buena para refrescar el ambiente. El alcalde contaba sus amenas anécdotas de juventud y el buen padre Navas, siempre sazonando la conversación con sus acertados comentarios y por su puesto los chismes mas reciente del pueblo, contados discretamente por la esposa del alcalde y la Sra. Klarens, mientras la señora Rutena escuchaba atentamente los mismos sin perder detalle, sin soltar ningún comentario indiscreto. Carlos parecía haber encajado bien pues este contesto tranquila mente las preguntas de sus curiosos nuevos vecinos, a quienes parecía haberles caído muy bien, pues no lo dejaron fuera de la conversación en ningún momento, sobre todo la joven hija del alcalde, quien no dejo de bombardearlo con toda clase de preguntas, como; si tenia novia, que música le gustaba y cosas así, mientras Carlos observaba discretamente a la hermosa Isabela, quien estaba sentada frente a el observando como este respondía cortésmente las preguntas de la efusiva jovencita, en ese momento el padre Navas, que estaba sentado junto a el, le comento lo feliz que lo hacia, que el hubiese comprado la casa de los Le Floure, buenas personas a las que el tubo el gusto de conocer y por los que sentía mucho aprecio y sobre todo a su hija, la alegría de los Le Floure, a quien bautizó en su iglesia Hacían ya 19 años, una bella joven de bellos sentimientos.
- Que lastima que halla tenido que morir tan abruptamente y de esa forma (dijo con tristeza mientras se santiguaba).
- Que dios se apiade de su hermosa alma.
En ese momento todos se quedaron callados sin atreverse decir nada, pues las palabras del viejo sacerdote, habían tocado un tema que nadie quería mencionar. Entonces el señor alcalde, interrumpió el silencio tratando de evadir el tema, diciéndole a su esposa que ya era hora de traer el postre, pastel de fresas su favorito. Después del postre, el alcalde invito a sus invitados a pasar a la sala, para tomar una tasa de café caliente.
Mientras tomaban el café en la sala, Carlos aprovecho para poder continuar su conversación de la tarde con Isabela, en la cual le conto que se había casado muy joven, con su novio de la secundaria al cual quería muchísimo, quien había heredado la tienda de abarrotes de sus abuelos, pero por la cual no tenia ningún interés pues el siempre quiso ser músico y vivir en la ciudad rodeado de lujos, por lo que ella era quien se encargaba de atender la tienda, la cual le dejo a ella y a su hijo de cinco años cuando se divorcio de ella ase dos años, y que no había podido verlo desde entonces, pues este solo les enviaba una postal cada año en cumpleaños de su hijo, Carlos le conto que el también había estado casado, pero que las cosa no habían salido bien pues ella no parecía ser feliz con el por lo que decidió separarse de ella, al hablar de ello su voz cabio brevemente y su mirada mostraba una profunda tristeza, en ese momento fueron interrumpidos por Amanda la hija del alcalde quien le dijo sonriendo a Carlos, que le había gustado mucho charlar con el, pero que su madre le había dicho que ya tenia que irse a dormir, pero que esperaba poder verlo de nuevo, después de que la jovencita se retiro a dormir ya pasadas las diez, el alcalde se acerco a este para conversar un poco mas con el y conocer su impresión del pueblo y su gente.
Al final de la velada, mientras Carlos se despedía del alcalde y su esposa, el padre Navas se le acerco para preguntarle si podía llevarlo a la iglesia, pues ya era tarde para regresar caminando.
- Además me gustaría aprovechar el momento para poder conversar un poco más con usted.
- Si, claro padre, para mi será un placer llevarlo.
Camino a la iglesia el padre le pregunto; sobre que tanto sabia el acerca de las trágicas circunstancias en las cuales había fallecido la joven hija de los Le Floure. A lo que este respondió, que por lo que le había contado su padre, ella era su única hija y que había muerto repentinamente en aquella casa, aunque desconozco las causas del accidente que causo su muerte.
- Pues este estaba muy afligido por su pérdida para contarme algo más y yo no quise incomodarlo con los recuerdos de tan doloroso suceso.
Entonces el padre se tomo un momento y después de respirar profundamente, miro a Carlos a los ojos y comenzó a contarle calmadamente, reflejando una gran tristeza en su tono de voz, mientras recordaba los trágicos eventos que llevaros a la muerte la aquella bella joven, a la cual el conocía desde que era pequeña. Quien tubo la desgracia de encontrar el amor, un amargo amor en alguien que no merecía ser amado, un canalla que la engaño para hacerse de su dinero y jugar con ella y su puro corazón, para después abandonarla de la manera mas cínica.
- Así es muchacho, es por eso que cuando recuerdo el triste final de la vida de Mariana; una joven tan bella y pura de corazón que parecía un ángel.
- Un ángel que tubo que abandonar este mundo en las amargas lagrimas del engaño, quitándose la vida por alguien que la merecía, que dios se apiade de su alma pura (dijo santiguándose).
- Y lo irónico de que sea yo quien te cuente esta tragedia, pues fui yo mismo quien la bautizo en nombre de dios bendiciendo su alma pura, para después regresarle esta misma alma ahora manchada con la sangre del impuro acto del suicidio.
- Que dios la perdone pues ella no sabia lo que hacia, pues fuel el dolor quien decidió por ella (dijo santiguándose una ves mas, derramando unas lagrimas por ella).
- Ahora comprendo por que todos se comportaban así al tocar ese asunto. Pobre chica (dijo Carlos con gran tristeza).
Después de dejar al padre Navas en la iglesia, Carlos regreso a la casa pensando en las palabras de viejo padre, y al llegar a la casa comenzó a reflexionar sobre la trágica historia de esa joven; Mariana y de cómo se quito la vida por un mal amor, como el mismo pensó hacerlo tantas veces, hasta que llego a aquel lugar.
Como ya era tarde y estaba muy cansado, fue a la cocina para tomar un poco de agua fría y luego subió a su habitación, se cambio de ropa para dormir y se acostó, quedándose dormido casi de inmediato.
Pasada ya la media noche, sintió una corriente helada que soplo su cabello, despertándolo abruptamente de su pesado sueño. Y al abrir los ojos, vio a una mujer vestida de novia, con el rostro cubierto por un fino velo blanco, que estaba recostada frente a el, acariciándole el cabello cariñosamente, en ese momento; sorprendido ante esa escalofriante escena, salto de la cama asustado tratando de alejarse de esta y al verla mejor, iluminada bajo la luz de luna que entraba por la gran ventana de la habitación, noto que su vestido estaba lleno de sangre, lo cual lo hiso sentir aun mas miedo, por lo que comenzó a caminar hacia atrás sin poder dejar de mirarla, mientras esta se levantaba de la cama y caminaba hacia el, consiguiendo con esto solo acorralarse contra la pared de la habitación.
Al ver que esta ya estaba justo frente a el, Carlos se quedo paralizado sin saber que hacer, así que solo cerro sus ojos con fuerza esperando que aquello fuera solo una pesadilla, pero a abrirlos la mujer vestida de novia estaba parada frente a el, mirándolo a los fijamente a través de aquel velo. Así que armándose de valor, tomo el velo con ambas manos y lo levanto, descubriendo el hermoso rostro de una joven mujer de tez clara y cabello negro, quien lo miro dulcemente con sus preciosos ojos azules, tan claros como el cielo, en ese momento una palabra salió de los labios de Carlos.
- ¡Mariana!.
Ese era su nombre, lo supo en cuanto la miro a los ojos, aun cuando el nunca la había visto antes de esa noche. Ahora todo era tan claro, ella estuvo ahí siempre junto a el, desde que llego a esa casa, ella siempre había estado allí, era ella quien lo miraba en la oscuridad, invisible a sus ojos aquella primera noche cuando despertó intranquilo, sintiéndose observado y aun cuando el no fue capas de verla en aquel momento, ella permaneció de pie junto a su cama toda la noche velando sus sueños, fue ella quien coloco el vaso con hielo sobre la mesa esa tarde, era ella quien se encontraba fuera del cobertizo esa tarde y empujo la puerta de este con su presencia, en ese momento mientras veía el bello rostro de la hermosa Mariana, mientras esta lo miraba fijamente con sus hermosos y penetrantes ojos azules y darse cuenta de que ella siempre estuvo junto a el, el recuerdo de aquel frio sentimiento de tristeza que sintió esa tarde mientras se bañaba regreso a el y pudo comprender que aquella abrumadora sensación tristeza y desconsuelo que lo embargo en aquel momento no era solo suya.
Entonces el la miro fijamente a los ojos y cuando sus miradas de cruzaron ella vio que el ya no sentía temor alguno, así que ella se acerco delicadamente a el y junto sus labios junto a los suyos y lo beso apasionada mente con sus suaves y fríos labios. Mientras la habitación se tornaba cada vez mas gélida, haciendo que los cristales de la ventana comenzaran a cubrirse de una fina escarcha.
Y fue a través de aquel apasionado y tierno beso que Mariana le mostro a Carlos los bellos momentos de gran felicidad que ella vivió junto a aquel hombre a quien ella amo tanto y a quien se entrego en cuerpo y alma en su noche de bodas, siendo ella aun inocente, Para luego ser abandonada por este después de tomar de ella todo cuanto tenia, no solo su dinero, pues no satisfecho con este también tumo su corazón y su cuerpo a sabiendas de que ella aun era virgen y que el era su primer gran amor, dejándole tan solo una cínica nota junto a una rosa roja, la cual decía textualmente:
“Querida Mariana, gracias por permitirme entrar un tu vida, ahora que he tomado todo lo que quería de ti, podre disfrutar la mía. Adiós querida mía y gracias por la deliciosa noche”.
La pobre Mariana, sintiéndose sucia y utilizada, lloro desconsoladamente asta desfallecerse sobre la cama y luego de un rato despertar tomando de nuevo la cínica nota entre sus manos, reprochándose mientras buscaba a su amado esperando que fuese mentira o solo un mal sueño, pues como era posible que eso le pudiera estar pasando, si el le juro una y mil veces que la amaba, que ella era la mujer de su vida, pero no había nada el se había ido y no había dejado nada mas que esa nota y aquella rosa que Mariana apretó con rabia y tristeza, clavando sus agudas espinas en su delicada mano dejándola caer cubierta de sangre, mientras ella aun sangraba aun mas dentro de su corazón, pues el dolor que ahora sentía no parecía encontrar consuelo. Ahora que podía hacer, no tenia el valor de de contarle a sus padres, lo estúpida que había sido en creer que había encontrado a su príncipe azul para vivir feliz junto a el para siempre y que este solo la había utilizado para quedarse con su dinero aprovechándose de su inocencia.
Ya sin fuerzas para seguir adelante y habiendo perdido toda espereza en volver a ser feliz como lo había sido o creía a verlo sido junto al que creyó que era el cran amor de su vida, termino por aceptar el triste final de su falsa historia de amor, un amor de mentira que había comenzado a marchitar su corazón. Se coloco de nuevo su vestido de novia, el cual se había colocado con tanta ilusión el día anterior, y que ahora se ponía con una profunda tristeza, que oculto tras su hermoso y fino velo blanco, entonces tomo un afilado cuchillo de la cocina y subió a la habitación, en donde sentada sobre la cama con los ojos llenos de lagrimas, hundió con fuerza la hoja del cuchillo sobre sus muñecas, tan profundamente que dejo marcas en sus huesos, y dejando caer el cuchillo sobre el piso de la habitación, se acostó sobre la cama mientras sentía como se le escapaba poco a poco la vida y recordaba con amargura y tristeza a aquel hombre a quien ella amo tanto y a quien le dio todo, incluso su vida.
Para pocos días después ser encontrada por sus padres, quienes preocupados por no haber recibido noticias suyas desde la boda, decidieron hacer una visita a la feliz pareja, llegando a aquella casa en donde pasaron momentos tan felices con su hija, para tristemente encontrar a esta muerta sobre un charco ya seco de su propia sangre, dejando tan solo una carta a sus padres, en donde les explicaba las circunstancias que la habían llevado a quitarse la vida y pidiéndoles perdón por no poder haber tenido la fuerza de seguir adelante y de no ser capas de despedirse de ellos de otra forma, pues ellos eran los únicos que ella sabia la habían amado realmente.
Al ver la trágica historia de Mariana a través de sus ojos, Carlos comenzó a llorar como si su dolor fuera el suyo, pero sus lágrimas se congelaron al recorrer su rostro por el helado aire frio de la habitación. Ahora todo era tan claro, peso recordando como condujo sin rumbo aquella noche hasta llegar a aquel lugar, a esa casa rodeada de arboles en el bosque cercano a las montañas, donde conoció al padre de Mariana, quien lo despertó al tocar la ventanilla de su auto, quien al darse cuenta de que estaba extraviado, lo invito a tomar una tasa de café caliente, mientras tomaban el café comenzaron a conversar y el Sr. Le Floure le conto que solo había ido a recoger algunas cosas, pues pronto se marcharían del país junto a su esposa, por lo que habían decidido vender la propiedad antes de viajar al extranjero, para alejarse del amargo recuerdo de la trágica muerte de su única hija. Después de escuchar al ---acongojado--- hombre hablar sobre lo felices que habían sido el y su esposa junto a su hija en aquel lugar, Carlos le propuso comprar la propiedad, ya que el también buscaba alejarse de los malos recuerdos.
En ese momento Mariana abrió sus ojos y separo sus labios de los de Carlos, dejándolo caer a sus pies, ya sin vida. Cayendo ella después de rodillas frente a su cuerpo, cruzando los brazos sobre su pecho, abrazándose a si misma, estrechándose con sus brazos con gran fuerza, mientras miraba a Carlos con los ojos llenos de lagrimas, dejando escapar un grito ahogado de profunda pena y remordimiento. Pues Carlos no fue el único que a través de ese beso vio la tristeza de su corazón, carcomiendo su alma con los amargos recuerdos de un mal amor, ya que con su ultimo aliento el también fue capas de mostrarle la profunda herida que el llevaba en su corazón y que ella había abierto aquella tarda, cuando ella lo rodeo con sus brazos, mientras el se bañaba para ir a cenar a la casa del alcalde del pueblo, despertando en el aquel repentino y angustiante sentimiento de tristeza que lo hizo llorar desconsoladamente sin ninguna razón aparente.
Pero ahora ella sabia la verdad sobre Carlos, pues a través de sus cálidos labios, en ese beso de muerte, ella pudo ver como el también sufrió la amarga desilusión de un falso amor, ya que Carlos al igual que ella era el único hijo de una familia amorosa y pese a haber perdido a su padre hace algunos años, había tenido una vida feliz y plena gracias al gran amor de su madre, quien estaba orgullosa del hombre en el que se había convertido y que siempre le decía lo mucho que había de su padre en el, a quien ella tanto había querido, su primer y único amor, por lo que el día de su boda con su novia de la universidad de quien se había enamorado profundamente desde la primera vez que la vio y con quien el esperaba formar una familia y ver a los hijos que tendrían crecer tan felices como el lo hiso junto a sus padres. Sin saber que ella nunca lo amo y que solo se caso con el por su dinero y además de todo aquel a quien el consideraba su mejor amigo y que había sido su padrino de bodas, pues gracias a el había conocido a esa mujer, quien el creía era el gran amor de su vida y con quien vivió la que el creyó era la época mas feliz de su vida.
Hasta que un día, en su primer aniversario de bodas, después de salir temprano del trabajo para sorprender a su amada, encontró a esta en los brazos de otro hombre, repitiendo con pasión un nombre que no era el suyo, sino el de aquel, que el creía era su mejor amigo. Para Carlos aquella escena era una atrocidad que el era incapaz de entender. En ese momento la ira invadió su mente y solo deseaba matarlos, entonces sin poder ser capas de contenerse, se arrojo violentamente sobre aquel a quien creyó era su amigo y comenzó a golpearlo con tal brutalidad que casi mata al maldito infeliz, y lo hubiese hecho si ella no se hubiese arrojado sobre el, tratando de detenerlo sujetándolo con todas sus fuerzas mientras dejaba caer sus lagrimas sobre su espalda, llorando mientras le suplicaba que se detuviese, que no lo matara, que ella lo amaba. Pero no fueron sus palabras las lo obligaron a detenerse, sino sus lagrimas, pues a pesar de lo ella le había hecho el aun la amaba como jamás había amado a nadie y no quería verla llorar por su culpa, además esa basura no merecía que el se manchara las manos con su sangre.
Así fue como Mariana pudo darse cuenta de que el nombre que el repitió en silencio mientras lloraba bajo el frio chorro de agua de la ducha, aquella noche mientras sus almas atormentadas por la tristeza se rosaron brevemente, era el de esa mujer, esa mujer que nunca lo amo pero que el llevaría siempre en su corazón. Después de ver esto mariana se desvaneció de la habitación, dejando en esta, tras de si solo el cuerpo frio y sin vida de Carlos, el cual seria encontrado al día siguiente por el padre Navas, quien algo preocupado por el y lo que habían hablado sobre Mariana, había decidido ir a visitarlo con la escusa de ver la casa.
“Que triste final para dos buenas personas que amaron tanto y cuyo único pecado fue enamorarse de la persona equivocada, dándoles sus vidas sin merecerlo, si tan solo se hubiesen conocido antes, sus vidas no hubieran tenido que termina así, pues solo después de quitarle la vida, ella pudo ver lo igualas que eran sus corazones, ya que el también había conocido el dolor de amar sin ser amado”

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