El Salto

peregrino  - FANTASY - 792 words

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Summary

Tus decisiones tienen un límite.......

Tus decisiones tienen un límite.......

El Salto

El vuelo había sido agradable, Eliana divisó una costa y se atrevió, tímidamente, a preguntarle a su compañero de viaje si esa era la de Buenos Aires. La respuesta afirmativa le produjo un sinfín de sensaciones y no pudo contener las lágrimas. Su acompañante la vio y, amigablemente, le ofreció la mano. La tomó; la precisaba, se aferró fuertemente.
Hacía mucho tiempo que había partido para poder continuar viviendo y ahora, luego de muchos años, volvía para morir. Así lo había decidido. Todavía no sabía como, pero no le tomaría mucho tiempo. Abrumada por situaciones contradictorias había asumido, al fin, que prefería tener una muerte decorosa.
Se imaginaba en situación terminal, y lo hacía con lujos de detalles porque su profesión la había preparado para ello: tendida en una cama y conectada a múltiples sueros y monitores. Había vivido esas sensaciones tantas veces como la cantidad de pesadillas que la habían acosado. Esas vivencias habían sido tan fuertes y reales que no estaba dispuesta a repetirlas.
Había dejado un hijo ya mayor y casado del que se había despedido sabiendo el afecto que imprimía y dejaba en ese saludo. El único recuerdo que tenía de su ex marido sobrevendría, como siempre, con sus dolores de huesos asociado a los castigos que recibía. Pero para que recordar aquellos malos momentos si había logrado superarlos, si, finalmente; había alcanzado una vida plena con un desarrollo Profesional que la absorbió pero que, al mismo tiempo, le permitió realizarse.
Arribó al hotel, estaba cansada por el prolongado viaje. Ayudada por una batería de calmantes logró relajarse y dormir toda la noche. A la mañana siguiente, en el mismo hotel donde estaba instalada, daría la conferencia a la que había sido especialmente invitada como oradora. Se celebraba la décimo quinta convención internacional de medicina de alta complejidad.
Despertó dolorida, como siempre, fue en busca de su medicina; la que le permitiría afrontar el evento, o al menos; eso suponía. Luego se arregló para lucir de acuerdo a la importancia de la ocasión, no sin antes confirmar que tenía algunas dosis de “ayuda” para utilizar en el baño en caso de emergencia.
Se dirigió a la sala de convenciones del vigésimo piso. Era un ambiente muy agradable. Completamente vidriado, con balcones y decorado elegantemente con plantas y flores multicolores. Daba la agradable sensación de estar en un lugar montado en el medio del mejor bosque. Recibida y, una vez anunciada, se sintió reconocida a través del profuso aplauso. Se acomodó en el atril y comenzó la exposición, su exposición. Apoyada por la seguridad que le daban su experiencia y conocimientos habló por le término de un ahora sin interrupciones y sin utilizar ningún escrito de apoyo. Un fuerte aplauso coronó el merecido cierre.
Había llegado el momento del “break” donde compartiría momentos con muchos colegas, fue en ese preciso instante que se produjo un corte de luz, y el ambiente; a raíz del fuerte sol y temperaturas externas se transformó en insoportable. Abrieron las puertas y les permitieron realizar el corte en los balcones desde donde podrían disfrutar de las vistas de la avenida más ancha del mundo. Fue allí donde comenzó a pergeñar que había llegado el momento…
Al regresar la energía todo mundo comenzó a reintegrarse al salón. Eliana fue al baño; utilizó todas las dosis de reserva que llevaba y volvió presurosa al balcón antes que se lo cerraran.
Tomo distancia de las pocas personas que quedaban fuera. Se colocó de espaldas a la calle, levantó la vista hacía el cielo y, procurando grabar esa imagen en sus retinas; abrió los brazos y se arrojó al vacío…
Fue un instante. Para ella, la eternidad. No sintió el choque que esperaba, percibió que algo se hundía a sus espaldas; inmediatamente perdería la conciencia.
Despertó casi como lo había imaginado antes: Toda enchufada ¡pero además con brazos y piernas enyesadas!
Luego de enterarse que se había salvado al caer sobre el techo de un auto que transitaba por allí no pudo más que concluir que no estaba en sus dominios la elección del momento. Asumía, penosamente; que el destino le indicaba aguardar a que “el salto” la sorprendiera…


Peregrino


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Comments

Cuanto de verdad tiene tu historia si uno pudiera transitar por las mentes humanas creo que cada uno al saber de que su vida está por terminar planificaría mil maneras distintas para que ese final sea rápido y poco tortuoso. Pero creo que nadie es dueño de su destino como en este caso que vos planteas. Muy bueno
2011-07-12 14:05:06
Genial ;)
2011-09-08 10:42:35
Muy bueno!!!
2011-12-22 10:33:03