El gallo de Shangai

Tarso  - TRANSPORT: GENERAL INTEREST - 530 words

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Summary

Estimado lector de Liibook:

Hay un cuento de Herman Melville que se llama "Quiquiriri o el canto del noble gallo Beneventano" que vale la pena leer...

Estimado lector de Liibook: Hay un cuento de Herman Melville que se llama "Quiquiriri o el canto del noble gallo Beneventano" que vale la pena leer...

Según consta en el capítulo III sobre la historia de las aves domésticas del libro "Apicultura en el siglo XIX", durante la colonización en Africa, los gallos eran negros y volaban como águilas rapaces.
Los colonos, testigos de dichos avistamientos, afirmaron que desde la tierra los gallos se veían como pterodactilos emplumados que gemían extraños chillidos y se atrevían a bajar en picada en busca de alguna presa.
Hubo un temible gallo negro que aterrizó en Ciudad del Cabo, según cuenta dicho tratado, ante el asombro de los nativos, dejó un voluminoso excremento oscuro al lado de una palmera que hoy es un monumento nacional y luego de emitir un largo bramido, se alejó volando.
No se sabe a ciencia cierta si los antiguos habitantes de Ciudad del Cabo se comían estos gallos o que hacían cuando lograban atrapar uno. El primer guerrero que logró tomarlos prisioneros, seguramente ante la exhibición de valentía y fuerza, se habrá dedicado a engendrarles un suplemento de furia, encerrándolos en oscuros habitáculos para entrenarlos en futuras riñas o en la búsqueda rápida de beneficios, venderlos a terceros.
Damos por seguro que la descendencia de los gallos negros con las gallinas blancas de Ciudad del Cabo, nunca más les permitió volar.
Un brujo de la tribu del Golfo de Guinea, afirmó: "El huevo y la gallina existieron simultáneamente". Teoría refutada por otro chamán de una tribu cercana, quien para convencerlo que primero fue el huevo, le partió uno en la cara.
Dice también el libro que los habitantes de Ghana, usaron los gallos negros como alarma ante el enemigo. Los ataban a la entrada de sus chozas y debido al alboroto que causaban, sabían si eran atacados por otras tribus nómadas.
En cambio en Timboctu, a los gallos negros se los hipnotizaba para transportar papiros de astrología y magia de los escribas y, algunos habían aprendido el lenguaje críptico de los secretos divinos dando picotazos sobre tablas de arcilla.
La historia insiste que en Johanesburgo existió un gallo negro del tamaño de un avestruz pero su dueño, un colono blanco, dominado por la xenofobia incipiente, lo ahorco en un Baobab.
Luego de variadas investigaciones arqueológicas, se supo que el auténtico gallo africano proviene de China donde el gran gallo de Shangai fue un símbolo de valentía y progreso para aquel pueblo milenario que resistió a la horda mongola.
El gallo de Shangai por decisión de la naturaleza, vivió muchos años y fue exhibido en la plaza pública una vez al año cuando el ejército rendía honores por su valentía.
El tronar de su canto despertaba la anestesia de los enfermos y los levantaba de sus lechos.
Revivía a moribundos y exaltaba de virilidad a los desahuciados.
Su cantar parecía decir; "Venid a mi los que estáis desconsolados y abatidos que mi canto os aliviará".
Herman Melville da testimonio de su existencia en un maravilloso relato y algunos estudiosos de su obra aseguran que fue el principio de inspiración del mito Moby Dick.
¡Oh gemido de fortaleza, oh graznido de gloria!
¡Oh cántico desagarrado de cobardía y servidumbre!
¡Honor y gloria al gallo de Shangai que despierta nuestra sangre!
¡Honor y gloria al gallo de Shangai que todas las mañanas piensa que sale el sol a oir su canto!

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