No hay imposible

Seamisai  - ROMANCE - 674 words

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Summary

Un amor que se cree imposible se revela finalmente como alcanzable

Un amor que se cree imposible se revela finalmente como alcanzable

Sus facciones eran bellísimas. Su nariz respingada, sus ojos almendrados, sus pómulos levantados y sus labios sensuales la hacían perfecta; demasiado perfecta para ser humana.
¡Por supuesto que no era humana! Sus orejas puntiagudas y las marcas de color turquesa que recorrían su rostro mostraban claramente que se trataba de una elfa. Y no solo eso, además era la princesa del Reino de la Flor. ¿Cómo iba ella a fijarse en mí, pobre hombre que no era más que un jardinero del palacio?
-Violette -le llamó alguien a la princesa, con lo cual ella se dio la vuelta y yo no pude seguir mirando su rostro.
Aquel elfo que le había hablado era uno de los nobles del país, aparentemente muy interesado en ella. Odiaba a ese ser con todas mis fuerzas. No solo era que estuviera cortejando a la doncella de mis sueños, sino que además era despótico y cruel con los humanos.
-¿Qué sucede Matt? -preguntó educadamente la princesa.
-Solo he venido a visitarte, mi bella flor violeta -le contestó el elfo, aparentemente divertido con el juego de palabras que había hecho con el nombre de la princesa.
Sentí la rabia bullir en mi interior. Pero de todas formas, tenía que reconocer que él tenía muchas más posibilidades con Violette que yo.
-Pues ya me visitaste Matt -le dijo la princesa de una manera cortante-. Ya puedes marcharte a menos que tengas otras cosas en mente.
He de confesar que aquello me sorprendió. ¿Por qué Violette estaba corriendo al noble aquél? Sin embargo, al mismo tiempo debía admitir que aquello me producía cierta satisfacción.
Matt también pareció desconcertarse. Pero su expresión cambió totalmente cuando volteó a verme. Aquello me dio mala espina.
-Pues tal vez algo de diversión -contestó él.
No tuve oportunidad de prepararme. El elfo susurró una palabra y de repente me encontré colgado de los pies en el aire. No pude evitar gritar de sorpresa, y aquello hizo reír a Matt.
-¡Matt! -exclamó escandalizada Violette-. ¡Bájalo!
-¡Oh vamos Violette! -le dijo el elfo-. Tienes que admitir que esto es muy divertido.
Si él creía que aquello era divertido yo estaba a punto de mostrarle algo que le haría morirse de la risa. Me concentré y llamé, con lo cual conseguí que Violette me mirara extrañada. Ella no había reconocido el sonido que surgió de mi garganta, y tampoco Matt.
-¿Qué fue eso? -inquirió el elfo divertido, como si hubiera creído que mi grito había sido de agonía.
De repente una bandada de aves salió de los árboles más cercanos del jardín y se dirigió rápidamente hacia Matt. Nunca en mi vida me había sentido tan satisfecho de poder comunicarme con los animales como en aquel momento que veía a los pájaros atacar a Matt.
-¡No! -dijo el elfo mientras desactivaba su hechizo e intentaba apartar a las aves-. ¿Qué demonios pasa?
Yo caí al suelo mientras Matt corría al interior del palacio intentando protegerse de los picotazos que le propinaban las aves. Mientras me ponía de pie les dije gracias en el idioma de las aves.
-¿Qué fue eso? -me preguntó entre asustada y cuidadosa la princesa.
La volteé a ver cuidadosamente, sintiéndome de repente extrañamente cohibido. Intenté contestarle, pero no pude. Sencillamente no podía hablarle.
-Puedes hablar con los animales, ¿cierto? -supuso ella.
Yo asentí levemente. De repente sentía que la garganta se me había cerrado. No podía creer que ella me estuviera dirigiendo la palabra.
-¡Sorprendente! -exclamó-. Te pido una disculpa por no haberte ayudado con Matt. ¿Sabes Jean? Siempre me has parecido el humano más simpático que he conocido.
¡Ella sabía mi nombre! Aquello me había parecido imposible.
Ella se acercó a mí vacilando un poco, para terminar dándome un beso en la mejilla, y después darse la vuelta para irse.
Yo me quedé parado como un tonto. No podía creerlo. Sabía de sobra que en la cultura élfica un beso en la mejilla significaba un sentimiento de amistad. Tal vez Violette nunca podría corresponderme, pero considerando que ella era una elfa y yo un humano, una amistad era algo con lo que ni siquiera me había atrevido a soñar.
Y quién sabe, tal vez algún día esa amistad pudiera ser algo más.

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