Los candados del colegio
Escarcha - - 420 words
- 121
- 0
- 0
- 1
Summary
Leyendas en el colegio
Brevetta se sumergió en el monólogo y ellos bucearon por el respetuoso silencio que era reservado sólo a aquellos profesores que lograban desligarse de su personaje de malo con batuta y se arriesgaban a convertirse en un par, con unos años más.
La magia caía en cuentagotas produciendo angustia y miedo con sensaciones térmicas de bajo cero.
La historia que les contaba era tan antigua como el colegio y los condimentos que las distintas voces le agregaron a través de los años la habían macerado hasta convertirla en un exquisito manjar de horror.
Las puertas escondidas en la parte trasera del edificio y fuertemente protegidas con candados encerraban turbios accidentes biológicos de sus ancestros estudiantiles.
El linaje les pedía revancha, venganza, que la historia saliera a la luz y pudieran sus nombres descansar en la paz de los inocentes, de los erróneamente involucrados, porque los grotescos resultados de las clases de biologías habían estado supervisado por profesores que prefirieron esconder los resultados y poner un candado en la puerta… con la intención de olvidar.
A la historia la habían escuchado con anterioridad (¿o no?) ya sabían que los monstruos más groseros y amorfos se escondían entre la humedad de sus túneles (¿o lo estaban escuchando ahora y lo confabulaban con el tiempo?)
Eliana, Gisela, Diana y Mariana decidieron que no estaban preparadas para la verdad y que las puertas continuarían escondidas en lo desconocido hasta que se graduaran, y más también.
Gastón, Nicolás, Facundo, Franco e Ignacio se prepararon como fieros guerreros, culpándose unos a otros por la puñetera cobardía que se acusaban entre ellos sin lograr nada.
Ninguno se animaría a abrir las puertas, estaban cerradas con el precinto de lo desconocido y continuarían así por varias generaciones.
Se acercaban sacando pecho los valientes, pero el sonido de cuerpos que se arrastraban y deambulaban en la oscuridad les pegaba tan fuerte que retrocedían sintiéndose menos hombres.
Una casa embrujada se alimenta de miedo, si no hay gente que le teme es sólo una casa vieja más.
Con las puertas pasaba lo mismo, si no le temieran no escucharían los ruidos, y los extraños errores de laboratorio podrían seguir sus vidas sin temer que algún día un alumno desquiciado rompa el candado para entrar y sacar a la luz sus vidas tranquilas. Después de todo, ellos, no le hacen daño a nadie, un alumno perdido cada década no despierta sospechas… y la carne dura… la carne sacia… la carne los deja tranquilos en sus escondites imaginarios, en sus existencias poéticas y truculentas. Orgullosos de seguir siendo… las leyendas oscuras del colegio.

1







