Homenaje a Clarice Lispector
maria ines velez - ROMANCE - 568 words
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Summary
Escrito participante en concurso el Brasil de los sueños por IBRACO cultural.
No ganador :(
“Creo que ahora tendré que pedir permiso para morir un poco. Con permiso, ¿eh? No tardo. Gracias”. Se escucha a lo lejos el sonido de una puerta cerrando. Esa fue la última vez que lo vi y nunca supe cómo recuperarlo.
Dentro de la oscuridad de la noche comienzo a recordar qué es el silencio, pero luego recuerdo que el silencio ha partido lejos. Mientras sentada en el patio junto a mi soledad sucumbo al vino, escucho a lo lejos la melodía del violinista solitario, aquel que perdió sus sueños por solo desearlos tanto. Desafina su instrumento con el paso de los whiskeys pero el sentimiento sigue fluyendo y con él su corazón surgiendo. Qué solitario es aquel hombre que llena al silencio de melancolía. Tal vez fue porque sus sueños se perdieron en un corazón roto, o tal vez él no tenía otra salida.
El llanto hace presencia en la inmensidad de la noche y la espera a una pregunta solo queda en ceros ¿Qué paso con los sueños, hacia dónde partieron?...no se oye nada, el cuarto, por su parte, es un desierto.
Es entonces cuando la luna anticipa su visita y comienzan a resurgir aquellos últimos momentos, “¿Por qué no me has amado? ¿Qué ha pasado? – Bueno, mis sueños murieron lo suficiente para poder hacerlo-“. No se escucha nada, absolutamente nada por un momento. – “Creo que ahora tendré que pedir permiso para morir un poco. Con permiso, ¿eh? No tardo. Gracias”.
Finalmente el cuarto se torna negro y comienzo a ver el cielo y lo encuentro gris y oscuro, así como me siento. Ha sido un largo camino, cumpliendo uno a uno mis sueños, pero por más que atravieso el desierto, aun lo siento negro. Confieso que aun en las noches, cuando el viejo violinista suena, mi corazón se quiebra y comienzo entre lágrimas añorar viejos trechos...Creo que mis sueños no fueron lo suficientemente fuertes para vencerlo y sucumbieron al amor en pleno invierno. Ente vinos y lágrimas comienzan a lo lejos los sonidos estridentes de aquellos truenos y así surge una melodía entre violines y truenos que ni el mismo Bach podría volver soneto. Mi corazón canta a la par de las gotas de lluvia y mi alma, mi alma no encuentra ninguna guía.
Ridículamente la realidad toca a la puerta y no sé si mi alma quiera verla. Un suspiro hace presencia…el alma ha brindado su primera seña. - ¿A qué tanto le temes? - me pregunto en voz alta y dirigiéndome a la puerta mi corazón salta por encima de mi cabeza. Un nudo en la garganta se ata fuertemente y el respirar se hace difícil a medida que abro la puerta.
Un silencio absurdo corta las miradas directas. Y mis lágrimas una vez más hacen presencia. “-¿Qué haces aquí?” Repito entre llantos, la voz cortada y mi corazón sangrando. “– te dije que no me tardaba, he vuelto”. Otra vez no se escucha nada, absolutamente nada por un momento. “– son 4 años, ha sido un largo tiempo-“. Él alza su mirada y exclama mientras sus ojos comienzan a derramar gotas de agua “- Sí, son 4 años, el tiempo suficiente para que tus sueños volvieran y me amaras lo suficiente para no poder perderlos-…- Creo que ahora tendré que pedir permiso para morir un poco. Con permiso, ¿eh? No tardo. Gracias”.
Fin.

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