Obviamente tarde.

sofialara  - PLAYS, PLAYSCRIPTS - 1122 words

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Summary

Relato de una muerte agena.

Relato de una muerte agena.

Siempre la despertaban con la noticia de una muerte, nunca supo bien por que. Llegó un momento en que temía despertarse.

Se había terminado de bañar y se disponía a cambiarse para ir al recital de una banda que seguía desde hace tiempo, pero que recien estaba en la cumbre popular.

Llegó al lugar acordado y se dirigió, junto a un grupo de amigos, hacia el recital con ansias de escuchar ese tema que la hacia llorar a gritos pero que nunca imaginó fuese el tema que le rompería el alma horas después.

Fue feliz durante toda la noche, hasta que se durmió. Mantuvo su sonrisa en el momento de apoyar la cabeza sobre la almohada, y la sostuvo cuando despertó. Abrió los ojos y se sintió temblar, algo no andaba bien, era temprano y estaba muy cansada para haberse despertado a esa hora. Error, para que la despertaran a esa hora.

El día comenzó bien, se lavó la cara y tomó unos mates con Chocha, la abuela paterna de su primo. Le causó rareza que ésta le preguntara por su padre, él no era un tema usual de una conversación matutina, aún así siguió charlando tranquila, aunque siguiera sintiendo ese gusto amargo que no concordaba con el día.

Vio a su tía, la hermana menor de su madre, bajar rápidamente las escaleras, como si tuviera que ir a apagar un incendio, que hasta el momento ella desconocía. "Vámos, te llevaré a tu casa". Sin peros ni reproches, se dejó subir al gol gris con la intriga de saber que algo no funcionaba bien.

Un silencio incómodo la acompaño durante el viaje en el asiento de atrás mientras veía a sus tios con caras largas mirarse entrecortadamente sin decir ni una palabra.

Desde que había despertado la única que le había preguntado siquiera como andaba habia sido Chocha, eso la mantenía mucho más intrigada. Nadie le había preguntado como le había ido la noche anterior ni le daba una explicacion sobre el apuro de llegar a su casa tan pronto. "¿Por qué tengo que volverme tan temprano? Iba a juntarme con los chicos más tarde". "Por que te tenés que volver a tu casa". Fin de la conversación.

El comportamiento de sus tios le atraía mucho más la atención. No entendía mucho que estaba pasando, pero supuso que estaban en sus días y que debía hacerse a un lado.

Al fin llegaron a su casa, se bajó del gol y vio la calle de su casa atestada de autos conocidos, en ciertos momentos esa imagen era sinónimo de malas nuevas.

Dejó pasar la fotografía de un día gris en su querido barrio Las Flores y se dirigió al interior de su casa. Como lo sospechaba, adentro no pasaba nada bueno. Al entrar, su abuela rompió en llanto y se tapaba la cara intentado no mirarla, como si ella fuera un fantasma. Su madre, con los ojos ahogados, la detuvo y mirándola fijo le dijo lo que no se esperaba: "Tu papá se murió". Creo que fueron los minutos de shock más largos en su vida. Todos los escasos recuerdos cayeron juntos angustiándola y dejándola en una nebulosa.

No le salió palabra alguna. Se limitó a romper en llanto y pasar de brazo en branzo de aquellas personas que se prestaban como muro de lamentos.

Abatida por el dolor, llamó por teléfono a la primera persona que se le ocurrió, aunque tuvo que pedir que alguien más hablara, su garganta estaba rota como su corazón y no podía emitir palabra sin romper en llanto.

Instantes después, comenzaron a llegar sus amistades intentado esquivar el tema de su padre y alejándola de su dolor, al menos por un momento.

Le ofrecieron algo que comer, pero se sentía tan vacía que no tenía ánimos de alimentarse. Se fumó cuanto cigarrillo encontraba, aunque sabía que eso no ayudaría en nada.

De un momento a otro, pidió que todos se fueran, quería estar sola. El calor de la gente no le caía bien y el murmullo constante la mariaba más que pensar lo que estaba sucediendo. Se acostó en su cama y se hundió en lágrimas contra su almohada. Por su cabeza sonaba la canción que la noche anterior le desgarraba la garganta y que en ese intante le rompía el alma.

Por mucho que le doliera, decidió escucharla una vez más y llorar su duelo sola. Enchufó los auriculares al celurar, puso a todo volumen ese maldito tema y se dispuso a llorar. No terminó de escucharlo, cayó dormida a la mitad de la canción.

Al amanecer del día siguiente, su hermana, aún con los ojos rojos de dolor, la despertó e hizo que se cambiara. Fue el mismo procedimiento que antes del recital: bañarse, cambiarse, ir al lugar acordado. Pero las razones eran otras: debía despedirse de su padre y dignarse a la idea de no volver a verlo.

Acompañada por sus amigos y familiares tomó coraje y fue acercándose poco a poco al lugar donde yacía el que había sido su padre. Sus ojos no podían mirar a ese cuerpo pálido, su cabeza no relacionaba a esa imagen sin vida con aquellos escasos recuerdos. Lo miró por dos segundos y su cuerpo se rindió ante el dolor. Su hermano la sostuvo y lloraba junto a ella, ninguno podía creer lo que estaban viendo.

Lo primero que recordó fue su aroma, tenía un olor peculiar, como a tabaco viejo. Luego apareció su voz llamándola con el que era su apodo. Después, obviamente tarde, vino el rencor, la culpa y hasta se podría decir que el odio. El reproche usual de sentirse abandonado, no querido, ignorado por aquel que era su padre. Preguntarse por dentro que es lo que hiciste mal, que hay de erróneo en vos.

Fueron horas en las que saludaba a gente conocida que le decían cosas que, en el momento, no le sirvieron de nada, pero que lo único que podía rescatar era la intencion, aunque lo que deseaba era que él volviera y así pudieran tener esa charla que les faltó para poder preguntarle todo lo que en ese momento, obviamente tarde, le carcomía la cabeza, poniéndola a un nivel cerca del estallido.

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Comments

No te conozco pero siento mucho respeto por quien escribió esto, o sea vos. Me encantó.
2011-12-16 09:13:12
Muchas gracias, aprecio tu respeto. Gracias por leer!
2011-12-19 06:58:58