Peregrinando I (La despedida)

peregrino  - Religion and beliefs - 979 words

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Una vida de fe y encuentros.......

Una vida de fe y encuentros.......

Peregrinando I (La despedida)

Sabía que tenía que ir, porque conocía sus límites y conociendo que no podría hacerlo por mucho tiempo más, ya había decidido que esta sería la última; por lo menos de esta manera. Como dudar, después que un día antes le anunciaran que un nuevo nacimiento se aproximaba para volver a hacerlo abuelo…
Esta vez no estaba sólo, su habitual compañera de kilómetros había decidido retornar. Doce treinta horas iniciaban el sendero de la fe desde el punto de encuentro.
Parafraseando a una amiga: miedo, miedo?, miedo! Esa había sido la sensación. Se sabía limitado por esas condiciones que van poniendo los años y sus consecuencias. Producto de dos bronquitis recurrentes, hasta cuarenta y ocho horas antes no sabía si podría cumplir con su mandato. Solo lo podría hacer posible un buen profesional que además era Peregrino, así lo fue: San Pignatelli, sus combos mágicos y su apoyo moral fueron el disparador que hacía falta.
La cantidad de experiencias acumuladas no eran obstáculo para que, al repetirla, no volvieran a sorprenderse por una masa humana que se convocaba multitudinariamente sin distinciones.
Con condiciones a favor: una suave brisa que acompañaba el desplazamiento desde sus espaldas y alguna otra en contra: Día despejado que preanunciaba alta temperatura en el asfalto, lo que seguramente, terminaría con una cantidad importante de ampollas en los píes. ¡Que importaba!, ya estaban allí, dispuestos a cumplir con la necesidad de hacer evidente esa comunión mágica que los había atrapado sin saber exactamente porque.
Una figura alta, esbelta; acompañando el caminar de una enana fue el primer impacto visual de solidaridad.
Pronto apareció el primer puesto en Castelar, la ayuda de los integrantes del grupo de apoyo no se hizo esperar. Piernas arriba, cambio de medías un poco de hidratación y a seguir. Dos horas cuarenta de caminata, bien. Las rodillas algo hinchadas y la compañera de ruta que ya había comenzado a desear comer todo lo que era capaz de imaginar…
Camino al próximo punto: Paso del Rey, se vuelven a ver familias que transportan bebes, grupos de chicos con capacidades diferentes, parejas de la mano, grupos de novicias y de pronto, una voz conocida:
-Hola Osvaldo ¿cómo están?
La inmensidad del encuentro no había sido obstáculo para que volvieran a encontrarse muchos años después con Carlita (Alías “Charlita”, ¿adivinen porqué?) Aquella bebé, amiga de sus hijos, que ahora transitaba los treinta y siete. Hermoso regalo que los acompañó todo el camino con los recuerdos del barrio. Dice que escuchó su voz, para ella inconfundible. Su lectura fue otra: La magia existe. Tanta casualidad no es solo eso…
Segundo puesto: Paso del Rey. Se ven caras conocidas, ya aparece alguna dificultad y comienza a despuntar alguna ampolla. Las piernas tienen resto, las rodillas comienzan a quejarse pero la decisión es inquebrantable. “Charlita” hizo honor a su apodo y en el camino les confirmó que su esencia no se había modificado: seguía tan noble como siempre. Su acto de gratitud era por una amiga que no podía tener hijos y luego de superar varias dificultades había logrado tener un hermoso bebe…
En la tercer parada, Alvarez, se pueden percibir con claridad cuales son las partes del cuerpo que no duelen. Otro cambio de medias, mucha elongación y a afrontar el tramo más largo y duro: cruces de ruta seis y siete. Ya es de noche y la temperatura comienza a caer. Una remera sobre otra, luego un chaleco, más la campera rompevientos; cuando se siente insuficiente un chaleco térmico por sobre todo ello. Piernas al aire, el frío sería el mejor desinflamatorio para las rodillas.
El dialogo disminuye, faltan fuerzas, pero la mente nunca para. Y comienzan a aparecer las respuestas, aquellas que no sabía que había venido a buscar. Aparece la paz, algo que dice, que ya ha cumplido con una vida plena que solo resta transitar, tan bien como hasta el presente, el tramo que falta…
Última parada. Un caldo reconfortante, otro abrigo, y otra vez tres personas entre más de un millón. Cuando la multitud los separa las busca enseguida, no las quiere perder. Escucha a “Charlita” “Quedate tranquilo tus ángeles van con vos…” Tan dulce como siempre…
Procurando mirar solo al piso, tiene que forzar los últimos pasos. No es posible evitar dejar de mirar de reojo y ver esas luces, sí las de último puente, ese que les dice que ya están allí, pero no tan allí… Se llega, comienza la diagonal, y empiezan a aparecer esa mezcla de angustia y emoción por la proximidad del encuentro.
Se ven bastones, personas que se desplazan con mucha dificultad, alguna que se apoya sobre su compañero, otra que llora y alguna que emocionada utiliza el celu para dar cuenta de su logro…
Son dos kilómetros, no mirará. Faltan quince cuadras, ya casi está. Ahora son nueve y de pronto…allí están: Frente a frente, en silencio y diciéndoselo todo. El sin saber como, tantos años antes, había comenzado esto. Ella sabiéndolo muy bien. El, repleto de gracias por el acompañamiento y un sinfín de experiencias que solo compartirá con su guía. Ella, seguramente, dispuesta a dar más… Se despide, cumplió. Sabe que las caminatas terminaron pero los encuentros no…



Peregrino

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Comments

Espero, sinceramente, que los encuentros continúen. Muy bueno, todo un acto de fe...
2011-10-07 04:03:09