Escala técnica
peregrino - FANTASY - 725 words
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Summary
Aventuras en bici y sus anécdotas...
Escala técnica
Había comprobado que con ella era capaz hasta de escalar montañas. El doble cruce de la cordillera en bicicleta había sido una experiencia irrepetible.
Desde lo anecdótico del “contrabando” de Susana, disimulada dentro del pelotón en el control aduanero de Hua Hum para que pudiera pasar sin los documentos que había extraviado en el campamento la noche anterior; hasta la angustia que provocaba la pendiente del paso de Carririñe. Aquella que había que afrontar sin mirar, de lo contrario la lógica acabaría convenciendolo que seria imposible hacerlo pedaleando...
Ahora el objetivo era más modesto, pero seguramente la experiencia no lo seria tanto. Saldrían desde Lujan con rumbo a San Andrés de Giles. Era un marzo agobiante, por suerte contaban con un vehículo de apoyo que los seguía con víveres y agua fresca.
Entre otros conocidos, iban: Manuel, tan bien preparado y trabajado físicamente que la bicicleta parecía un triciclo entre sus musculosas piernas… Irene, exhibiendo que a los sesenta y nueve años hay muchas cosas que pueden seguir haciéndose… Juliana, portando las curvas mejor dibujadas del país, sonrisa de dentífrico y la mejor técnica para aprovechar y reservar energías.
El sol había comenzado a castigar desde muy temprano, cruzaban calles y senderos de tierra con muy poca vegetación. Se esperanzaba con llegar al punto y deleitarse con un exquisito “chanchopan”. En el pueblo había festejos y un enorme asado donde se cocinaba cerdo de una manera muy particular: sobre chapas, con brazas debajo y por sobre ellas.
Hicieron la primera parada luego de recorrer quince quilómetros. Sacudieron como pudieron el polvillo pegado a sus ropas y aguardaron la bebida fresca que traía el apoyo. A cien metros vio el único árbol del lugar, pensó que era una oportunidad inigualable para acercarse y cumplir con una “escala técnica”…
Avisó a sus compañeros que iba hasta allí a cumplir con sus necesidades. Llegó, dejó la bici sobre la banquina de la calle de tierra; dio unos pasos, miro a su alrededor; nadie lo veía… de pronto percibió menos luz, como si se estuviera nublando; luego un pinchazo. Vio una avispa, grande, negra, con un aguijón que parecía una espada. Otra y otra y muchas más, y antes que pudiera sentir la satisfacción de haber terminado con lo que estaba haciendo ya estaba sufriendo la picadura de varías de ellas que, vaya uno a saber porque; se habían ensañado con su cuerpo. Levantó su calza apresurado, dejando algunas dentro de ella…mientras, procuraba volver a la calle. Hacia todo al mismo tiempo: Espantar las avispas que lo atacaban, protegerse de las que lo amenazaban, levantar la bici y agitar los brazos tratando de pedir auxilio a distancia a sus compañeros. Como toda respuesta tuvo el mismo movimiento que el hacía, ¡claro supondrían que los estaba saludando…! Logró subirse y comenzar a pedalear. Las avispas lo abandonaban… Llegó y explicó lo que había sucedido. Varios compañeros le ayudaron a quitarse los aguijones…
Le había servido como experiencia: para comprobar que siendo terriblemente alérgico, no lo era a la picadura de avispas (algunos lugareños adujeron que la transpiración, producto de la actividad física, habían neutralizado el efecto…) Que se sentía particularmente revitalizado… y que las salidas y sus experiencias continuarían. Las paradas técnicas en árboles, no. Una vez más había podido comprobar que cada salida en bici es ¡irrepetible…..!!!!!!!
Peregrino

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