El maniquí

mati325  - THRILLER / SUSPENSE - 710 words

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Summary

No puede ser... ¿Está vivo?

No puede ser... ¿Está vivo?

-No se separen del grupo, niños -dijo la señorita Brown mientras nos asignaban a cada grupo una sección del museo para trabajar. Teníamos una hoja en la que teníamos que anotar algunos datos sobre la sección que nos tocaba.
A mi me tocó trabajar con Cony, Luis y Danny.
Cony es una chica serena. Su voz es dulce y su pelo dorado. Lo que más me llama la atención son sus azules ojos.
Luis, sin embargo, es gordo y torpe. Todos se burlan de él en la clase de educación física, cuando tenemos que correr. Suda mucho y se cansa a segundos de comenzar. Danny siempre lo molesta, después de todo, a eso se dedica. Es el matón de la clase. Es muy alto y musculoso. Siempre usa unos lentes de sol junto con una banda negra en la cabeza. Todos intentan mantenerse alejados de él. Le tienen miedo. A mí tampoco me gusta meterme con ese matón. Me molesta diciéndome "palote" ya que soy muy alto y delgado.

-¿Cuál grupo somos? -me preguntó Luis.
-El tres -le respondí.
La profesora se nos acercó.
-Ustedes trabajarán en esta sala -dijo.
Miramos a nuestro alrededor y observamos varios maniquíes. La mayoría eran soldados.
La señorita Brown salió de la sala y nos dejó a los cuatro solos. Rápidamente nos esparcimos por la habitación. Cada uno con su hoja de trabajo. Vagabamos por el lugar observando cada maniquí y leyendo cada cartel que nos encontrábamos.
Entonces, escuchamos a Luis gritar.
-¡Ahhhhhhh!
Se cayó de espaldas y se golpeó contra el suelo.
-¿Qué pasa? -pregunté.
-Se... se... ¡se movió! -tartamudeó.
-¿Que qué? - gritamos los otros tres al unísono.
-¡El maniquí! ¡el maniquí se movió! ¡Movió su brazo! -respondió con los ojos casi salidos de sus órbitas.
-Tranquilízate, Luis, estás viendo cosas -Dijo Cony.
-¡Es verdad! ¡no miento! -gritó desesperadamente. Salió corriendo de la habitación gritando como loco. Los otros dos salieron persiguiéndolo.
Me quedé solo en la habitación. Bueno, no completamente....

El maniquí comenzó a moverse. Levantó su brazo izquierdo. Y me miró. Me miró directo a los ojos. Vi como tomaba el rifle que llevaba en la espalda. Apuntó hacia mí. Entonces, escuché un estruendo. Había disparado.
Me quedé paralizado. Lentamente bajé mi mirada para observar mi pecho. Por suerte, no estaba dañado. El tiro había fallado.
Corrí desesperado hacia la puerta para escapar, pero cuando llegué, supe que estaba cerrada con llave. No podía abrirla.
Me di vuelta hacia el maniquí. Estaba nuevamente en su posición normal. Me tiré de rodillas al suelo. "Estoy encerrado en una sala de un museo con un maniquí vivente" pensé. Un escalofrío me recorrió la espalda. Cerré mis ojos e intenté de tranquilizarme.
-Nada de esto es real -me dije- es imposible que un maniquí esté intentando de matarme.
Levanté la vista y conté los maniquíes. Eran seis.
-Seis -dije en voz alta- ¿no es ese el número del diablo?
¿Estarían los otros cinco también vivos? Esa pregunta me recorrió la cabeza por un largo rato.

Entonces, escuche las voces de mis compañeros de curso. Gritaban mi nombre. La señorita Brown y los demás me buscaban.
-¡Aquí! -les grité.
La puerta se abrió y aparecieron las caras de mis compañeros. Danny dio un paso adelante.
-¡Al fin encontramos al palote! -se burló. Escuché un par de risitas detrás de él.
-Ja, ja... -dije con sarcasmo.
-Que te sucedió? -me interrogó la señorita Brown. No les iba a decir que el maniquí cobró vida e intentó de matarme, ¿verdad? Así que me quedé callado. Luego de unos segundos respondí.
-Nada. Solo me perdí.
La extrañada profesora miró la pared. Vio el agujero del balazo.
-¡Oh, por Dios! ¿Que le haz hecho al muro? -me retó.
-¡Yo no he sido! -le respondí.
Entonces pensé: "¡Oh, rayos! Ahora me preguntará..."
-Entonces... ¿Quién fue? -preguntó.
No podía creerlo. ¿Cómo pude haber sido tan torpe para contestar eso? Me había metido en un gran lío.
-El maniquí... -respondí en voz baja.
-¿Qué? ¡No te entiendo! ¡Habla más fuerte! -Exigió enojada.
-¡El maniquí! ¡Ése! ¡Ése maniquí! -Grité indicándolo.
Todos se hecharon a reír a excepción de la señorita Brown.
-¡Te estás pareciendo a Luis! -Dijo Danny.

Al día siguiente, tuve que quedarme en en la escuela después de clases por haber "mentido".
-Es increíble. ¿Cómo pueden haberme castigado por haber dicho la verdad? -dije en voz alta. -¡Nadie me cree!
Después de todo, yo tampoco lo habría creído si me lo hubieran contado.
Entonces, el maniquí que representaba el cuerpo humano me guiñó el ojo.

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Comments

Me encanto! , mis respetos y felicitaciones.
2010-01-11 18:17:38
Nice job, dude ;)
2010-02-26 15:52:49
me ha encantado ^__^ muy bien , sigue asi!
2010-06-15 06:44:54
¡Gracias a todos por los comentarios :D! Me inspiré en este cuento cuando visité un museo de historia con mi curso. Un compañero creyó ver a un maniquí moverse. Fue chistoso para todos, incluso para él.
2011-09-15 18:16:47