LucÃa
Jhozeh=) - PLAYS, PLAYSCRIPTS - 1234 words
- 192
- 2
- 0
- 0
Summary
Un cuento tipo drámatico-religioso. Disfrutenlo! es el primero que escribo, próximamente vendrá uno tal vez de suspenso, quien sabe :)
Era una mañana de primavera , cuando la và por primera vez, llevaba el cabello largo y oscuro, sus ojos brillaban como un faro que guiaba mis pensamientos, oh si... creo que fue amor a primera vista, de la forma que sea, era la nueva alumna del curso, su nombre: LucÃa. Al tocar la campana del almuerzo la observé sola, como era nueva no conocÃa a nadie, me acerqué a ella y me presenté como todo un caballero, a leguas se notaba su timidez, pero poco a poco hice que se soltara. Acordamos salir en la noche aquel dÃa, pero me dijo algo que me quedé confuso, me dijo que, para salir con ella tenÃa que pedirle permiso a su padre... ¡¿a su padre?!, oh no, que locura, con lo que me cuesta soportar al mÃo...-pensé. Estuve nervioso toda la tarde, hasta las 7 , que fue la hora acordada con LucÃa. Llegué y toqué la puerta con respeto, de pronto salió un Pastor, creo que era de una Iglesia, la cosa es que como yo era Ateo no sabÃa de las Iglesias, pero me imaginé que era un pastor, ya que llevaba una Biblia; le pregunté si era el padre de LucÃa, me dijo que sÃ, luego me dijo que si yo era el tipo con el que iba a salir su hija, le dije que mi nombre era Mateo y que sÃ, yo era el ''tipo'' con el que iba a salir su preciosa hija, de pronto, vi bajar a LucÃa, estaba preciosa, me saludó y felizmente su padreme dió permiso para salir con ella, aún recuerdo sus palabras : ''Tienen hasta las diez, en P-U-N-T-O''(SÃ, con todo y deletreos ) . Claro, cenicienta que es parte de un tonto cuento infantil tiene hasta las doce y nosotros apenas hasta las diez. De todos modos, esa noche fue muy especial, tanto para LucÃa como para mÃ, nos conocimos más a fondo y nos hicimos más que amigos, es lo que creà hasta entonces. Al dÃa siguiente le invité a salir de nuevo, pero me dijo que su padre únicamente la dejaba salir un dÃa por semana, asà que decidà invitarla todos los viernes, ya que era fin de semana y aparte los viernes me agradaban muchÃsimo. Estuvimos asà mas o menos 6 meses, muy hermosos que me sirvieron para asegurar mi amor hacÃa LucÃa; hasta que un dÃa , justo un viernes que fuà a buscar a LucÃa para salir, su padre me llamó porque tenÃa que conversar conmigo, creo que era serio, no lo podÃa imaginar, y bueno, al final resultó serlo, porque aquel dÃa el padre de LucÃa me preguntó algo que no sabÃa que contestar con exactitud, me preguntó mi relación con Dios, le quise decir que soy ateo y que todas sus cosas de la Biblia y de Dios me daban igual, pero como el padre de LucÃa era el pastor de una de las Iglesias más importantes pensé que , si le decÃa eso serÃa una falta de respeto; aunque de todos modos le tuve que decir. El padre LucÃa se quedó anonadado , pero se tranqulizó , luego llegó LucÃa y salimos. Esa noche le mencioné a LucÃa la conversación que mantuve con su padre, ella también se sorprendió cuando le dije que era Ateo, pero, al igual que su padre, se tranquilizó al momento, aunque me miró con pena, y obviamente me hizo sentir mal. En las siguientes citas, LucÃa llevaba su Biblia y siempre me leÃa un versÃculo, o a veces un capÃtulo entero, la cosa es que siempre me la leÃa , hasta que un dÃa ya no soporté más y le dije que ese libro llamado Biblia sólo hablaba de cuentos tontos que jamás sucedieron; fue el peor error que cometà , los ojos de LucÃa se humedecieron y empezó a llorar. Yo , como el más grande idiota y cobarde, huà y dejé sola y desconsolada a la pobre de LucÃa, que me miró desde lejos , con mucha pena. Al dÃa siguiente LucÃa faltó, supuse que fue nuestra discusión de el dÃa anterior, pero me equivoqué, LucÃa faltaba y faltaba, dÃa tras dÃa , me daba verguenza ir a buscarla para salir como todos los viernes. Asà pasaron dos meses, sin citas y obviamente sin mi adorada LucÃa, entonces me sentà un idiota, el más grande de la historia, asà que fui a recuperarla, me dirigà a su casa al terminar las clases, pero encontré a su padre de salida, me dirigà hasta él y le pregunté a donde iba , me respondió que al hospital, me asusté y le pregunté para qué, me respondió que para ver a LucÃa, y por último le pregunté que le habÃa pasado a LucÃa, me dijo que su enfermedad habÃa aumentado, y que estaba grave, me dijo que si deseaba podÃa acompañarlo, obviamente le dije que sÃ. Al llegar al hospital observé a LucÃa, a mi amada y adorada LucÃa, postrada en una cama de hospital, con oxÃgeno de un lado, y del otro, una Biblia. Al verme, LucÃa se alegró mucho y me pidió un favor, que le leyera la Biblia, lo hice y eso la tranquilizó. Pasaron cerca de 20 dÃas desde que LucÃa estaba en el hospital, y yo, cerca de 20 dÃas de leer la Biblia. No sé si fue ver a mi querida LucÃa enferma lo que me hizo creer en Él, o tal vez yo ya estaba preparado para recibirlo, lo cierto fue, que poco a poco encomendé mi vida a Dios.
Cuando LucÃa salió del hospital , le pedà que fuera mi novia, me aceptó y me hizo el chico más feliz en todo el gigantesco mundo. Pasaron muchas semanas desde que LucÃa y yo éramos novios, y yo estaba muy alegre por eso. Hasta que un dÃa gris pintó todo mi mundo rosa; el padre de LucÃa me llamó para comunicarme una noticia que me afectarÃa mucho: LucÃa morirÃa en 10 meses a causa de leusemia; no lo podÃa creer, me sentÃa tan mal que empecé a llorar como un niño perdido en plena oscuridad, no podÃa soportar la idea de tener a LucÃa lejos de mà , pero me resigne. De pronto recordé , que el mayor sueño de LucÃa era casarse...
Al dÃa siguiente se lo mencioné a su padre, quien me dijo que estaba bien cumplirle su última voluntad. Esa misma noche se lo propuse a LucÃa , sus ojos profundos se empezaron a humedecer de la alegrÃa , del saber que su mayor sueño se cumplirÃa, me prometió que serÃa la mejor esposa del mundo, yo tan sólo le correspondÃa, ya que ella no sabÃa lo que le iba a pasar, pero de todos modos le dije que la amaba mucho y que nunca le iba a dejar, que siempre estarÃamos juntos, sin que la muerte nos separe...
Aún recuerdo el dÃa en que me casé con LucÃa, fue uno de los dÃas más alegres de toda mi vida, aunque ya hayan pasado más de 30 años, lo recuerdo como si hubiera sido ayer, LucÃa me enseñó mucho, pero lo más importante y lo que cambió mi vida por completo, fue conocer a Dios. Hoy le agradezco a Él todo lo que tengo, y lo que tuve, ya que, Él me mandó el mejor ángel, que me ayudarÃa a conocerle, me mandó a LucÃa.

5




