TONITO Y CLARA - I
Hernan A. Calvo - CLASSIC FICTION - 874 words
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Summary
Recuerdos de una historia que quedo grabada como un puñal
Tonito y Clara
Capítulo I
Voy a intentar si la memoria me acompaña, recordar una historia muy particular debido a que pasaron tantos años. Creo que fue en el año 1922 o 1923, en esos tiempos despiadados, cuando aún nos trataban como esclavos. Además estoy tan viejo que es muy poco lo que recuerdo, excepto las iniciales de mi nombre y apellido, JCL.
Tampoco ni noticias de lo que hice hoy a la mañana, de hecho como inexistente o borrado totalmente de mi mente todo el día de ayer.
Por algún motivo, me pican cosas de aquellos tiempos de joven pervertido engañando a la una y a la otra y guardo por completo éste relato en mi mente, como una daga que cada día se profundiza y me hiere más y más.
Espero que esta historia o espina que tengo muy adentro, les llegue tal como se produjo paso a paso y que la memoria de Tonito y Clara y por qué no, se junte con las relaciones con la prima y tantas más que pasaron bajo el puente de mis juergas a lo largo de mi existencia y tanto recuerdo me acompañe hasta el final.
Por ultimo antes de comenzar con el relato les hago saber que nunca me gusto que me llamen negro y mucho menos negro de mierda…
Pero ahora vamos al tema, se trata de la historia de un muchachito joven, casi un chico con cuerpo esbelto, músculos delgados bien marcados, su piel bien morena, de aproximadamente un metro ochenta de estatura, sus ojos vivaces bien negros, haciendo juego con su renegrida cabellera y sus ensortijados rulos bien tupidos.
Antonio, Tonito, o el negrito, como quieran llamarlo, da lo mismo. Vivió desde que nació, en el mismo pueblo. En uno de los tantos del interior de la provincia de Buenos Aires, llamado Viejo Bueno.
Tonito, era hijo de Clara (claro se entiende, hijo de Clara), la criada de una familia más aristócratas del pueblo. El jefe de familia era el doctor Harold Sheffield, medico, cuya especialidad era la cardiología.
Había logrado gran renombre al cabo de muchos años de constantes estudios sobre los avances de su especialidad, por su entrega y profesionalismo, una bien merecida fama, en una vasta zona, de las ciudades del interior de la provincia. Por su prestigio era Director de la única clínica del pueblo, de la cuál, por supuesto era uno de los socios fundadores, con gran porcentaje de las acciones de la misma.
- Sigamos con lo nuestro, lo de Antonio, Tonito o...
Pensándolo mejor, con lo del padre de Tonito…
Lo del padre de Tonito como decirlo…
Como buscar explicación, como encontrar palabras!...
Mejor comenzamos con su madre, Clara que se desvivía y adoraba a su hijo, siempre le contaba la misma historia.
Sucedió aquel caluroso sábado de carnaval del año 1923, siempre le juró y le perjuró a su hijo, lo sucedido aquella noche.
Que ella llego a dicha situación, por falta total de experiencia en la vida social y más aún, en los asuntos amorosos.
Sin buscarlo, después de haber pasado muchos meses, con gran odio y angustia ella le decía: - Observa lo que es la vida!. ¡Sí!.Después de esos largos nueve meses, llego un regalo, que posteriormente pasó a ser mi único motivo por el cual vivir, mi gran amor, mi gran alegría, la de todos los días.
Después que pasó, lo que pasó...
La situación que le contaba siempre a Toni, fue sencillamente ésta.
En principio, ella de ninguna forma tenía intenciones de ir, pero tampoco encontraba ya más excusas para negarse a tan reiteradas invitaciones a ir al club.
Todo motivado por la pesada insistencia de su prima Juana y una amiga, que tras arduos argumentos la convencieron a concurrir a los carnavales.
Que, finalmente terminó aceptando.
La cuestión era asistir, a lo que todo el gentío ansiaba soñando con impaciencia todo el año.
Se esperaban con fuerte agitación y se transformaban en el centro de las expectativas y miradas de todo el mundo, en el único club del pueblo, el Cruz azul.
Ella le contaba a su hijo que nunca acostumbraba a salir, y cuando lo hacía, era para dar únicamente, unas vueltas a la plaza central del pueblo, ni bien salía de misa los domingos, y de nuevo a la casa de sus patrones.
Clara nunca había ido, pero escuchaba lo que todos comentaban, sobre las fiestas de carnaval. La música, las murgas, los cantantes, artistas, disfraces, las caretas, los bailes, la felicidad de la gente, las bebidas, (a las cuales muchos no estaban acostumbrados) las que les hacían perder la timidez, el pudor y animaban mucho a todos los que concurrían.
Terminados los carnavales, desde el mismo lunes siguiente, todo el pueblo, ya tenían conversación para el resto del año.
Lógicamente, a partir de ahí, como es lógico se preparaban para el deseado carnaval del año próximo.
Aquella noche no faltó nadie del pueblo, hasta fueron sus propios patrones.
La situación dentro de la cancha era muy entretenida, nadie conocía a nadie, por la poca luz, los disfraces y las caretas. Muchos escondidos detrás de éstas, se tomaban atribuciones, que ni locos se hubieran tomado, mostrando su verdadera identidad.
Ya eran como las dos y media de la mañana y seguía una temperatura de treinta y ocho grados, ese año, un calor como nunca.
HERNAN A CALVO
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