TONITO Y CLARA - IV

Hernan A. Calvo  - CLASSIC FICTION - 995 words

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Summary

Un final inesperado

Un final inesperado

Capítulo IV

Tenían un gran plantel, y justo ese año estaban terceros en la tabla de posiciones del campeonato, a un punto del segundo y a dos del primero.
Toda la hinchada se relamía, pensando en las goleadas que vendrían, con lo que ellos decían.
- El negrito, el negrito!
Cada día dibujaba mejores jugadas en las divisiones inferiores que deslumbraban a todos, a locales y visitantes.
Todo lo ejecutaba con gran categoría y respeto por los jugadores rivales.
Éste fue al fin su domingo, coincidía del mismo modo con otro domingo, justo de carnavales. El técnico lo puso como todos los domingos, a partir de sus dieciocho años, alternando en tercera, en el banco de suplentes de primera. El se decía para sus adentros: -Toni, ni por las nubes, pensarás en jugar ni un minuto con los monstruos de tus compañeros.
Pero el destino pensó distinto y como si estuviera todo preparado. Pero no, o tal vez?...
Quiso la providencia, que Velásquez, uno de los mejores delanteros del equipo, en plena carrera, con pelota dominada hacia el arco rival, pisó un pequeño pozo de la cancha, se trastabilló y cayó con todo el peso del cuerpo sobre el pie izquierdo.
Se le produjo de inmediato, en el tobillo una enorme hinchazón, además un dolor tremendo. Terminaron sacándolo en una camilla e inmediatamente le pusieron una venda con hielo para bajar la hinchazón.
Imposible en esas condiciones, su vuelta a la cancha.
Al técnico se le produjo una disyuntiva; tenía en el banco un buen medio campista, con experiencia, pero sin llegada al arco rival. Si lo ponía, como mucho irían a empatar y se alejarían los punteros, y el posible campeonato se les escaparía de las manos.
- La gente pedía a gritos: - ¡¡¡ Tonito, Tonito, Tonito!!!...
Se acercó el técnico al medio campista, hablo un minuto con él. En ese instante, se produjo un silencio total y pensaba toda la tribuna que seria el designado para ingresar.
De repente la gente comenzó a gritar.
- ¡Pongan al negrito, pongan al negrito que ganamos!.
Al final el técnico dejó de hablar con el medio campista y lo miró. Tony tenía la camiseta número quince. Le dijo: -Negrito- y sonrió- hoy es tu día, no nos defraudes. Entiende que nuestro club y que nuestra camiseta, pesan mucho y le pidió que juegue entregando hasta el alma.
-Hace todo lo que sabes con tranquilidad, demostrando lo que vales- y dio órdenes al banderillero para el cambio.
Entró con un total estado de excitación, se ubicó de delantero por la derecha, por orden del profesor. Habían pasado dos minutos de su entrada, cuando le entregan una pelota. Eludió a un rival que le tiró una patada, cuando ésta intentaba llegar a destino, el ya estaba a dos metros de distancia. Siguió corriendo y tiró rápidamente un centro perfecto. Un compañero cabeceó y salió por pocos centímetros, por arriba del travesaño. Los aplausos llegaban de la tribuna, pero él no los escuchaba, estaba como en una quimera.
A los cuatro o cinco minutos, se repite un pase hacia su punta, en profundidad, tocó a la carrera la pelota, justo cuando un defensor la iba a despejar, lo que produjo que éste quedara totalmente descolocado.
Como la jugada era muy rápida, siguió en veloz carrera con la pelota dominada y le salió fuera del área el último hombre rival.
Se le vino a la carrera un grandote, el número dos, y en plena carrera como venía, le toco la pelota por la izquierda y el siguió corriendo por la derecha, quedando el grandote totalmente descolocado. Así se hizo nuevamente del balón, en dirección al arco.
El arquero rival al verse solo, salió corriendo desesperado inmediatamente a taparlo al borde del área.
El técnico dijo: -Toni, como si tuviera cien años en primera división, pica la pelota sobre el cuerpo del arquero. Éste lo único que atinó es a darse vuelta y ver que la pelota entraba justo en el centro del arco.
Tonito, mira y mira como entraba en el arco la pelota, mientras, por qué no decirlo, se pone a llorar como un chico, y corrió hacia el medio de la cancha gritando: ¡gol, gol, gol!!!...
Justo, llegaba entre llantos de alegría al anillo central, cayó con el pecho apoyado contra el césped.
Sus compañeros al principio, pensaron que era un festejo y se tiraron cuatro o cinco encima de él, hasta que uno se da cuenta que Toni no estaba bien.
Ahí le dijo: ¿Que te pasa Tonito? ¡Respira, respira, negrito!. Qué golazo, qué golazo. Desde ahora serás nuestra bandera, nuestro ídolo para siempre.
Se abrieron todos los jugadores, vino corriendo el médico, intento en vano un reestablecimiento, hasta que dijo con lágrimas en sus ojos:
-Ya no hay nada que hacer.
Mientras, sin saber de donde aparecieron, como por encantamiento, un montón de globos blancos y negros, que subían despacio, hacia el cielo, cubrieron toda la cancha. Se hizo una rueda de jugadores de los dos bandos alrededor suyo, comenzaron sus llantos, como los de muchos de los hinchas de las tribunas.
Cuando le avisaron a su madre, después de recibir el tremendo golpe, con sollozos en sus ojos, expresó: -Hace veinte años, inesperadamente me lo regalaron un día de carnaval y hoy justo, otro día de carnaval me lo llevan.
Con un gran dolor lo bendigo… Seguro en este momento, tendrá que ir a darle amor y alegría a otros seres.
De mi parte –dijo la madre- seguirá vivo, y yo con él, con su imagen, con su recuerdo, todos los días, a cada instante, mientras dure el resto de mi vida.
Ahora esta acá entre todos ustedes, no sé cuál es el motivo. Tampoco ésta es su tribuna, pero seguro habrá acá perdidos entre tanto gentío unos cuantos hinchas del Cruz Azul, para los que seguirá jugando y mostrando su calidad como persona y su genio como jugador.
Respecto a Clara, tal vez cuando esté más vieja conocerá a JCL, todos tenemos familiares y primas y nuestros conflictos. Ningún negro de mierda…


HERNAN A CALVO
Derechos de Autor 2010
Todos los Derechos Reservados

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Comments

Conmovedor , muy bonito
2012-02-28 09:46:45