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Escarcha  - FICTION (See also: CX "Literature: special interest" codes which may be used in conjunction with codes from Section F) - 740 words

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Summary

Tradiciones que se deben seguir!

Tradiciones que se deben seguir!

Nada hacía suponer que la noche terminaría así.
Quería sociabilizar, ¡no era mucho pedir!
Para una persona lo extraño puede estar muy lejos de lo que para otros signifique el término. No estoy desvariando, simplemente saco conclusiones.
Tenía tres meses en la empresa y ella me hizo sentir cómoda, cuando tomaba un café siempre traía una taza para mi también.
No salgo mucho, a decir verdad, antes de que murieran no lo había hecho. Me veía ridícula con mi ropa distinta, pero era lo que tenía. Ella me recortó un poco la falda y me sentí atractiva, era la primera vez que las miradas masculinas se fijaban en mi. No tenía roce social, pero los instintos son propios de cada ser, están genéticamente impresos en cada uno. Los miraba, con sus camisas marcando el contorno de los brazos, y un cosquilleo me subía por la entrepierna.
Me sentí contenta cuando aceptó ir a mi casa, le pregunté que quería comer y me dijo que tal vez compraríamos alguna pizza, (no tenía ni idea de lo que era, pero el placer está en descubrir, y en eso estaba, "descubriendo un mundo nuevo"). No conocía otras casas, creo que ahí radicó mi error, si hubiese conocido alguna otra familia, tal vez un par, habría sabido en que se diferenciaba de la mía.
Limpié mi casa echándole al balde chorros de un perfume que me había comprado, tratando de que el olor, que nunca antes había percibido, desapareciera. Estaba acostumbrada al vaho, al estar por muchas horas fuera de mi hogar y volver lo sentí. Disculpen que analice todo, soy así, es mi manera de no enloquecer, lo analizo, lo explico, nada debe quedar fuera de su encastre. Manías.
Llegó, y aunque nunca se le borró la sonrisa de los labios hasta que sucedió, supe que no estaba cómoda.
Miraba los focos, no estamos acostumbrados a los ambientes muy iluminados, es más, después de tres meses en la oficina aun debía ponerme anteojos oscuros para soportar la luz.
Puse música en mi equipo de sonido comprado para la ocasión, ella llevó los cd.
Pidió pizza por su celular, yo no tengo teléfono y comimos sentadas en el piso impecable frente al televisor viejo en blanco y negro.
-No puedes seguir viviendo aquí, esto te va a matar de la angustia, ¿así vivían tus padres?- me preguntó preocupada, y cuando la puerta se abrió crujiendo supe que se habían molestado con mi invitada.
Nada hacía suponer que la noche terminaría así.
Cambié de tema cuando los escuché salir, ella me siguió la corriente, seguramente al sonido no le prestó atención. Se sorprendió al encontrar los libros de Stephen King y no supe que responder, para mi era lógico y obvio leerlos, eran los libros sagrados de la familia y supuse que de todos también.
Siempre creemos que lo que nos rodea es lo único que existe, mal razonamiento, abran sus mentes, conozcan... perdón, no me voy a poner a dar lecciones de vida, lo lamento, a veces soy así.
Le sugerí leer uno de los textos y rió aduciendo que no podría perder el tiempo en ese tipo de lectura. Me asusté, me sonó a blasfemia. Podía soportarlo, pero no sabía si ellos lo harían.
Cuando tomó el Necronomicón y me miró horrorizada no sabía si lo hacía por el libro o por lo que se aproximaba, ya sentía el olor de sus cuerpos y supongo que ella lo percibió después. No tuvo tiempo de preguntar que era aquello.
Me prohibieron salir de la casa, rompieron lo que había comprado y me reprocharon mi conducta impropia, la tradición debía seguirse, tenía que cuidarlos, respetarlos y hacer respetar nuestros acervos.
En la furia mi madre perdió un brazo que me llevó horas coserlo y que quedara mas o menos bien.
Me hubiese gustado saber más, me habría encantado saber como conservaba a sus muertos sin que estos dejaran ese olor en los cuartos, como hacía para soportar tanta luz, como acomodaba su lugar de descanso en el sótano y que la humedad no deteriorara su ropa. ¡Me faltaba tanto por aprender! ¡tal vez dentro de unos años me dejen intentar salir nuevamente, cuando esté madura y la influencia negativa de una sociedad diurna no contamine mi mente!
No la habría invitado su sabía que todo terminaría así.
La extraño.
No me conformo con verla sentada junto al televisor con el cuello torcido. Me gustaban sus charlas y su risa con el aliento oliendo a menta y su manos pequeñas de uñas pintadas de blanco ilusión.

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Comments

muy bueno, me dejo un escalofrio cuando supe que estaban muertos muy buen escrito
2012-01-15 18:44:57