Falta envido
peregrino - FICTION (See also: CX "Literature: special interest" codes which may be used in conjunction with codes from Section F) - 410 words
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Summary
Lo que nunca te ha servido en tu vida te puede resultar útil en tu despedida...
Falta envido
Su adicción al juego lo había hecho recorrer toda la gama: desde los conocidos a los no tanto. Desde el Bacará hasta el hipódromo o la carrera de galgos o la riña de gallos.
Cualquier actividad que mereciera una apuesta era suficiente para que contara no solo con su presencia, sino con su apuesta, con todo lo que tenía o podía llegar a arriesgar. Obviamente, la fortuna no había estado con él y ahora sobrevivía arrinconado en una esquina del hogar para ancianos de la parroquia de Nuestra Señora.
Llevaba permanentemente con el un mazo de naipes españolas. No las utilizaba por que allí no había nadie que pudiera hacer atractivo el juego, pero el las continuaría conservando porque sabia que pronto tendría la oportunidad de jugar su partida más importante.
Vagabundeaba calles adoquinadas en busca de alguna limosna misericordiosa. Extendía su mano derecha. La izquierda, en el bolsillo, aferraba firmemente ese juego de cartas que no soltaba ni para dormir.
Por fin llegó esa noche de penumbras que hacia anunciar el desafío que sabía se tenia que producir.
Ya dormitando y acurrucado sobre una pila de trapos sintió una mano fría que tiraba de su brazo izquierdo. Levantó su vista y entre la oscuridad de la noche y las sombras de la figura, reconoció, como si fuera la luz mala; el brillo de la luna sobre el filo de la guadaña… ¡Falta envido…!!! Logró balbucear… Impávida la imagen negra desdibujada soltó su brazo y luego de un instante se sentó frente a él como aceptando el desafío…
Repartió los naipes: Le habían tocado el rey de copas, el uno de espadas y el tres de copas… ¡Falta envido…!!! Se atrevió a repetir esta vez envalentonadamente. La figura fría contestó con un frío: “Quiero veintidós…!!! El viejo bajó sus cartas y el desafiado guardó las suyas. Sabía que había ganado, tenía veintisiete. Pero nunca había tenido un retiro tan entretenido. Seguramente valdría la pena regresar algún otro día…
Peregrino

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