¡Tirate!

BrenY  - ADVENTURE - 451 words

  • 170
  • 3
  • 30
  • 1

Summary

The author hasn't published a summary of this work.

¡Dale!, decía Gustavo tiritando de frío. Me asomé desde el muelle y no vi nada. El agua sucia ocultaba el fondo. ¡Está buenísimo!, comentaba él antes de volver a perderse bajo ese foso putrefacto y sin fin. ¡Ni loco!, respondía mi mente cada vez que ideaba la posibilidad de entrar en esa boca negra y mal oliente. ¡Mirá lo que encontré!, eran sus palabras cada vez que emergía de la negrura. Sobre la madera iba acumulando sus tesoros: una ostra enorme, tan grande como mi mano de 12 años; un gancho, de algún barco de los que atracaron alguna vez en esta bahía; y una botella gruesa y verde. Todo era repugnante. Yo estaba acostumbrado al cemento de la ciudad, aislado en un departamento donde de niño no hay forma de hundir las rodillas en la tierra ni construir túneles de arena, o siquiera treparse hasta la cúspide de un árbol. Las piernas me temblaban, no de frío como a mi primo, de miedo. De todos modos no quería pasar por gallina. Me quité la remera y descalzo me acomodé la bermuda. Esperé hasta que Gus (como le decía mi tía) saliera del agua. Mi experiencia como nadador se restringía a unas pocas clases en la piscina del club. Mi vieja no necesitaba nadar para leer dentro de la biblioteca ni mi viejo para revisar documentos detrás de su escritorio. Sólo repararon en el tema cuando se les dio por el deporte y el contacto con la naturaleza.
¡Dale, gallina! Alcancé a escuchar de Gustavo cuando me lancé al abismo. ¡Qué hice! El agua me abrió paso y caí. Me tragó como una fiera hundiendo mi cabeza a su gusto. Reaccioné y abrí los ojos. Desesperado intentaba volver a la superficie. ¡¿Qué hago ahora?! Pedir ayuda, cómo, si Gustavo no me veía. ¡Qué desesperación! Patalee y bracee con fuerza hacia lo que parecía el arriba. Me ahogaba. El sabor del agua era insoportable. Justo en el instante en que daba lo que pudo ser mi última boconada, sentí la mano de Gustavo y me dejé llevar.
¿Estás bien, loco? Desparramado sobre el muelle tosí algas, bacterias, moho. ¡Qué pregunta! Regresé pálido como una momia a la casa de mi tía. ¡Te va a hacer bien!, aportó mi tío al enterarse.
La aventura me costó varios días en cama junto a pilas de remedios. Cada navidad Gustavo me llamaba para recordarme la anécdota y contarme sobre los tesoros que seguió encontrando en aquel fondo que nunca visité. Lamento que al crecer nos hayamos distanciado. Hoy me prometí regresar. Sé que a Gustavo le gustará mostrarme su colección, pero yo quiero volver para caminar por el muelle y enfrentar a la bestia otra vez.



http://www.escritoresdepinamar.com

Want to leave a comment? Sign Up

Comments

Lindo texto...muy bello. Saludos
2010-03-12 18:00:17
Que buena historia, me encanto. Lee mi cuento Escritor de Sueños y Pesadillas.
2010-03-25 12:55:34
Muy buen relato, me hizo recordar a algo parecido que viví, yo también casi me ahogue.. jeje..
2010-06-30 08:33:03