La bici
robu68 - TRANSPORT: GENERAL INTEREST - 452 words
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Summary
La bici
Corre el año 1950, y Leonardo es el primer niño de nuestro humilde barrio que posee una bicicleta.
La bici
Corre el año 1950, y Leonardo es el primer niño de nuestro humilde barrio que posee una bicicleta.
Es roja. Y hasta tiene una ruidosa bocina.
Sucede que la familia de Leonardo es, dentro del grupo que habita esta humilde zona de la ciudad, bastante pudiente. Por eso pueden darse ese tipo de lujos, excesivos y superfluos.
Desde muy pequeñito, Leonardo ha sido un mocoso repulsivo. Pendenciero, muy creído de si mismo.
Ayudado por la casual circunstancia de que su padre es comisario, el muchachito aprovecha para vituperar e insultar a todo el mundo, sabiéndose impune.
Se acercaba los sábados hasta el potrero donde la mayoría jugaba al fútbol. Y cuando alguno de la barra lo invitaba a participar, invariablemente se negaba, exhibiendo pedantemente sus charolados zapatitos y diciendo: “Mi madre se enfadaría si yo ensuciase mis carísimos zapatos nuevos!!”. Y se marchaba riéndose estentóreamente.
Evidente era su mala intención, ya que sabía perfectamente que ninguno de nosotros había tenido en su vida un calzado de esa categoría.
Lentamente, Leonardo se iba ganando el odio contenido de todos los chicos del barrio. Y parecía disfrutar enormemente haciéndolo.
El comisario Francone, papá de Leonardo, compartía con su hijo la asquerosa personalidad de este. Llegaba al atardecer en el móvil policial, y hacía sonar ostensiblemente la sirena, anunciando a todos los vecinos su arribo al hogar.
Pobre Leonardito! Obviamente tiene a quien salir.
Y desde que se pasea orondamente en la bici nueva, su ego ha alcanzado alturas insospechadas. Ya no saluda a nadie. Solo se limita a gesticular con displicencia ante nuestros ingenuos pedidos para subir a su rodado.
Ha ampliado su vocabulario con miles de frases llenas de sorna y desprecio que utiliza habitualmente para con nosotros.
Por todo esto, cuando una solitaria y justiciera botella de leche lanzada por anónimas manos impactó de lleno contra su cara, todos nos llenamos de júbilo. Una genuina alegría anego nuestros espíritus.
Venía embalado por la bajada de tierra de la calle Carcumin, haciéndose el loco. De repente, proveniente de alguna de las humildes viviendas de esa cuadra, un durísimo y vítreo envase de litro, que circulaba a gran velocidad por el aire dominical, le pegó de frente a la altura de la nariz, partiéndose en varios fragmentos que se incrustaron en los ojos y boca del sorprendido ciclista.
Víctima de la inesperada ceguera, Leonardo se precipitó hacia el suelo. Allí su nuca desprotegida golpeó violentamente con una inoportuna piedra que casualmente se encontraba en el lugar.
Se hizo mierda.
En el hospital le diagnosticaron ceguera permanente, y tuvieron que arrancarle todas la piezas dentales. Además, quedó paralítico.
Pero a pesar de todo esta enormemente feliz; tendrá una nueva razón para relajarnos a todos.
Dice que el padre le va a comprar una silla de ruedas último modelo...

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