Futuro hombre clave.
Purvesh San Martin - FICTION (See also: CX "Literature: special interest" codes which may be used in conjunction with codes from Section F) - 8537 words
- 117
- 1
- 20
- 1
Summary
Un brillante científico tiene un accidente y antes de morir es transportado al futuro. Allí vive el sueño de su vida en una nave espacial laboratorio donde conoce a una científica que lo necesita para una misión especial.
Aventura, acción y romance
FUTURO HOMBRE CLAVE
I.-
Una mente brillante con el corazón cálido, decían los que lo conocían desde la época
en que se graduó de biólogo en la universidad central. A los 55 años, el profesor Ivan
Laser estaba en la cúspide de su carrera y se sentía un hombre satisfecho.
Su ambicioso proyecto: Fotosíntesis, había sido aprobado por el Departamento de
Ciencias y el primer prototipo, estaba en vías de construcción.
Ivan Laser había diseñado un ingenioso método para producir alimentos en el
desierto. Un gigantesco invernadero de mil hectáreas en el medio del desierto del
Sahara en Sudán, donde se extraía agua del suelo, a través de profundos pozos que
alimentaban un sistema de riego por aspersión.
Su satisfacción más grande era terminar con el hambre y la miseria en el mundo,
pensó, mientras miraba la maqueta de Fotosíntesis, que estaba sobre la mesa de
conferencias en su espaciosa oficina. Sentía que su misión era aún más grande, una
intuición que a veces sentía le indicaba que su destino, tenía algunas sorpresas
guardadas, esperando el momento oportuno para revelarlas.
Caminó hacia la ventana y observó el cielo rojizo surcado de nubes púrpuras y
doradas, estaba oscureciendo. Tuvo una rara sensación de gratitud hacia la existencia,
se quedó en silencio por algunos segundos, los ojos se le llenaron de lágrimas.
Cuando se calmó, volvió a su despacho y se dirigió a uno de los gabinetes, lo abrió y sacó una carpeta que contenía los planos del sistema de refrigeración del invernadero, la colocó en su maletín y se dirigió al ascensor. Quería darle un último vistazo a los planos, estaba seguro de que podría ahorrar un poco más de energía en el mantenimiento del invernadero más grande del mundo.
Bajó al subsuelo y el coche lo esperaba en su lugar habitual. Ya en el camino le pidió al chofer que sintonice la estación de radio de música clásica que siempre escuchaba cuando volvía a su casa.
Mientras salían de la ciudad, se relajó con la sonata de Bach y recordó a su madre tocando un gran piano de cola en su casa paterna. Pensó en su infancia, en la tristeza de un inteligente niño solitario que soñaba con proyectos imposibles.
Al llegar, abrió la puerta de su casa y su hija menor, Ariana corrió a darle un beso, Laser tenía un apego especial con ella. Lo acompañó a su estudio a dejar los planos.
-Papi, ¿Cómo hacen las plantas de tu invernadero para crecer con tan poca agua?
-Por que están plantadas entre piedras que tienen muchos minerales y con apenas un poco de agua, se liberan los minerales y alimentan a la planta. Está pensado para lugares que no tienen agua suficiente.
-El agua es muy importante, ¿no Papi?, Dijo la niña con cara seria.
-Es lo más vital para la continuación de la vida.
-Yo también voy a ser bióloga cuando sea grande, como tú.
-Y ¿Porqué una niña tan bonita va a querer pasarse horas y horas detrás de un microscopio estudiando la ciencia de la vida, he?
-Por que me interesa la vida y también la muerte.
-¿Cómo la muerte?, Dijo Laser fingiendo preocupación.
-Porque es un misterio y a un científico, le interesan todos los misterios, afirmó la pequeña de ocho años, mientras su padre reía y le acariciaba la cabeza..
Esa noche comieron carne asada con papas, que era su plato favorito y se animó a abrir una botella de un tinto añejo que le había regalado un colega. Después de comer, mientras las niñas jugaban, converso cálidamente con su mujer y subió a su estudio para darle una mirada a los planos.
Rehizo los cálculos, corrigió algunos errores y logro reducir el consumo de energía en un 2%.
Más tarde bajó y se sirvió un scotch. Se sentó en su sillón y apago la luz. Su mujer y las niñas ya estaban acostadas y disfrutaba de la tranquilidad. Había luna llena y por las ventanas se colaba una luz plateada que lo invitaba a la reflexión, recapacitó sobre el alcance de su proyecto y se sintió feliz de aportar su granito de arena para el bien de la humanidad.
Se fue a dormir tarde. Esa noche soñó con cintas de colores y trenes que partían desde estaciones extrañas.
Había amanecido lluvioso esa mañana. Después de un ligero desayuno Ivan Laser se despidió de su familia y subió al automóvil, se acomodó y volvió a repasar los planos que corrigió la noche anterior.
El sedan negro se deslizaba por el estrecho camino entre colinas verdes y grandes robles cuando algo de pronto captó su atención. Vio salir de un camino lateral tapado por árboles altos, un camión viejo de campo.
El chofer reaccionó inmediatamente y con habilidad, intento esquivarlo, pero el estado resbaladizo del camino no le permitió frenar y al cabo de unos metros perdió el control del vehículo y volcó.
El automóvil dio varias vueltas y chocó contra unas rocas, pasaron unos segundos que fueron eternos y luego sobrevino la explosión.
Fue todo tan rápido para Ivan Laser que casi ni se dio cuenta.
Aunque golpeado y herido, estaba lúcido cuando chocaron contra las rocas, primero vio al chofer inconsciente con sangre en la cabeza, pensó que si se apuraba, podría salir corriendo, intento levantarse pero sus piernas no le respondían, estaban rotas, sabía que el tanque de gasolina explotaría en instantes y se preparó para morir.
Primero vio un destello muy fuerte, antes que el sonido, luego la fuerte explosión y antes de desvanecerse sintió un gusto metálico en la garganta y una sensación de cambio de densidad.
II
Cuando abrió los ojos, Ivan Louis Laser, PHD en Biología, estaba tendido en una cama en lo que parecía un camarote privado de una nave espacial. Estaba confundido y disociado. Vestía un uniforme azul oscuro y botas livianas negras. Pensó que había muerto en la explosión y esto era el más allá. A pesar de la situación, sentía que lo peor había pasado, que era el doloroso proceso de la muerte y ahora pasaría a otro estado más volátil o etéreo.
Se dio cuenta de que se encontraba bien, podía mover las piernas y el cuerpo, no sentía dolor. Se sentó en la cama y observó por las ventanas ovaladas el espacio, con estrellas y planetas.
Cuando la puerta del cuarto se abrió de improviso, se sobresaltó. Entro una mujer de unos cincuenta anos con el pelo blanco con el mismo uniforme que llevaba él. Traía en la mano una tablita electrónica.
-! Ah. Dr.Laser, ya se recuperó... !-Soy la Doctora Merrit. ¿Se preguntara dónde esta?, Dijo Juliana Merrit mientras se acercaba a la cama y le tomaba el pulso.
Laser estaba boquiabierto, no le salían las palabras. Hacía unos instantes creía estar muerto y ahora se encontraba vivo, en una nave espacial del futuro.
La Doctora Juliana Merrit se presentó y le contó al Dr.Laser lo que estaba ocurriendo.
- Dr. Laser, quiero que se tome lo que le voy a decir con mucha calma. Esto es el futuro para usted, estamos en el siglo 32. Viajamos en una nave laboratorio exploradora única en el universo, Quasar 4. Usted ha sido transportado gracias a un avanzado programa interdimensional unos segundos antes de su muerte porque lo necesitamos. Dijo la elegante científica del futuro.
- ¿A mí…?. Cómo…
- Relájese y déjeme contarle.
Quasar 4, la nave espacial laboratorio recorría nuevas galaxias en busca de planetas con el clima y condiciones propicias para producir alimentos. La nave pertenecía al planeta Meklon y fue enviada en misión especial a buscar nuevos mundos pues en Meklon, el suelo había perdido todos los minerales y ya no se producían alimentos.
Los pocos alimentos que tenían, venían de las tres lunas de Meklon pero no eran suficientes.
El conocimiento científico y el avance de la tecnología en Meklon eran enormes y sin embargo se estaban muriendo de hambre.
La Dra.Merrit, además de ser botánica era la directora de un avanzado programa interdimensional que buscaba biólogos y agrónomos del pasado que estaban a punto de morir a causa de accidentes o enfermedades terminales y los transportaban al futuro donde eran curados y se les ofrecía trabajar en la nave laboratorio Quasar 4.
Y eso era lo que le había pasado a Ivan Laser, un momento antes de su muerte, después de la explosión, fue transportado al futuro.
Laser se levantó y caminó hasta una de las ventanas y observó el espacio exterior.
Todavía no podía creerlo, su mente científica tuvo una expansión considerable. Aquí podría continuar con su trabajo, explorar nuevas galaxias, sin duda el sueño de todo hombre de ciencia.
- Me parece como si estuviera viviendo un sueño, un sueño fantástico!, Dijo Laser, aún mirando hacia el espacio, mientras la enorme nave Quasar 4 surcaba el firmamento.
La Dra.Merrit le explicó que lo necesitaban especialmente. Hacía años que esperaba el momento oportuno para transportarlo. Tenían urgencia en desarrollar un viejo proyecto de Ivan Laser, Fotosíntesis.
La Dra. Merrit continuó contándole a Laser que como Biólogo iba a formar parte de un equipo de expertos que viajaban a un nuevo planeta para analizar suelos y determinar si podían obtener agua y así realizar un mega invernadero para proveer de alimentos a una estación espacial cercana y varios planetas. El problema era encontrar un planeta con agua que no esté muy lejos de Meklon, para poder transportar los alimentos sin que las distancias sean muy grandes.
Ella esperaba que Laser acepte, ya que no le quedaban muchas opciones, volver era morir en segundos .
En ese instante sintió el desafío. Su misión tomó un sentido interplanetario. Aunque aún estaba en shock, su mente se aceleraba y no podía contener el entusiasmo, le hacía cientos de preguntas a la Dra.Merrit que trataba de responder con la misma velocidad. Hablaron durante horas y ambos sintieron esa atracción que se siente cuando uno está en presencia de un erudito. Juliana Merrit interrumpió la velada para sugerir que Laser descansara un poco, antes de absorber tanta información.
- Gracias por traerme, dijo Laser en sincero agradecimiento.
- Es un honor, Dr.Laser, dijo la Dra.Merrit mientras se dirigía a la puerta.
Le dio la tablita electrónica que era un ordenador de bolsillo en donde estaba toda la información digitalizada, le indicó como funcionaba y lo dejó a solas para que asimile la magnitud de lo ocurrido.
Ivan Laser miraba hacia el espacio. Pensó que era muy afortunado aunque tenía una sensación interna de vidas paralelas. Se sentía extraño y ajeno a la nave espacial. Le parecía que no tenía sentimientos o que estos operaban a un mínimo. Su memoria también estaba afectada, no podía recordar con exactitud los detalles de su vida pasada. Se dirigió hacia la cama y se acostó.
Después de unos instantes, Laser tuvo la sensación de que su cuerpo estaba durmiendo, pero él seguía despierto, flotando en el espacio.
Esa noche tuvo pesadillas horribles. Soñó que su hija estaba sufriendo y le imploraba a que volviese.
A la mañana se quedo pensativo mientras tomaba el desayuno y decidió que le iba a pedir a la Dra.Merrit que lo envíe de vuelta a la Tierra.
Llamo por el intercomunicador para hablar con ella y a los pocos minutos ella entró radiante y con una sonrisa.
- Dr. Laser, le voy a dar un tour del laboratorio espacial más avanzado de la Galaxia.
Laser la interrumpió y le informo acerca de su decisión de volver. La Dra.Merrit se quedo congelada pero reaccionó inmediatamente y le dijo que primero tenían que hacer el tour y que cuando regresen, si todavía quería volver, lo haría inmediatamente. Laser no tuvo más remedio que aceptar.
El laboratorio de Quasar 4 no podía ser imaginado por un científico del siglo 21. Por eso la Dra. Merrit solo le mostró la cuarta parte, lo más simple y básico que tenían y se reservó lo más sofisticado para cuando Laser esté más preparado. Juliana aprovecho la oportunidad para presentarle a Laser a uno de sus colaboradores más cercanos. El jefe de la sección bioquímica, Dr.Gerasmo Kardian, un sofisticado y amable quimico-inventor con el cual Laser tuvo una afinidad inmediata.
El tour no solo le hizo añicos la cabeza a Laser, sino que le cambió la decisión de volver a la tierra para morir.
Ivan Laser decidió quedarse. Con ese laboratorio en una nave espacial no había limites para la investigación y ese era un desafío muy difícil de superar.
Volvió a su cuarto y tuvo una oración para su mujer y sus hijas, les pidió perdón por no volver y tuvo la certeza de que ellas lo apoyaban. Su vida serviría para ayudar a los demás.
Luego, se puso a trabajar. Tomo la tablita electrónica y empezó a interiorizarce de los avances tecnológicos de los últimos mil quinientos años.
III
La vibración de la nave la calmaba. Estaba en su camarote sentada en un sofá anatómico, enfrente a una ventana amplia por donde miraba el inmenso espacio lleno de estrellas.
Juliana Merrit era de origen humano aunque por más de quince generaciones sus antepasados habitaban el planeta Meklon.
Ube Dolkan Merrit fue el primero del clan que llegó a Meklon en una nave enorme con miles de refugiados.
Ella era la capitana de Quasar 4, todo un orgullo para los Merrit.
Juliana era botánica y química y había hecho de su vida una cruzada para salvar a su pueblo. Fue ella quien impulsó la construcción de la nave laboratorio e inició las misiones en busca de planetas propicios para la producción de alimentos.
Nunca se había casado, su trabajo la absorbía demasiado y cuando quiso reaccionar ya era demasiado tarde ya que según ella había perdido la edad promedio para adaptarse a un hombre. Apadrinada por su padre, Ube Magnus Merrit, matemático e inventor, Juliana pertenecía a la pura aristocracia científica de Meklon.
Las altas temperaturas de los últimos siglos habían agotado las reservas de agua de Meklon y el suelo ya no contenía los minerales necesarios para el cultivo.
Después de la gran guerra planetaria de la vía láctea hubo migraciones en masa hacia otros planetas con agua y oxígeno y Meklon era uno de ellos. Pero con el tiempo comenzó un recalentamiento y las reservas de agua se redujeron considerablemente.
Era una gran tarea para una mujer sola. Aunque había cientos de científicos a bordo de Quasar 4, Juliana se sentía sola.
Solamente con la llegada de Ivan Laser, por primera vez, sintió que su conocimiento y su talento tenían un verdadero interlocutor.
Desde que obtuvieron la tecnología para recuperar científicos del pasado, Juliana estaba fascinada con el proyecto y fue creando un archivo de especialistas en biología, botánica y agronomía.
Desde el principio el Dr. Ivan Laser fue el primero en su lista. Ella sabía que con el genio de Laser, sus problemas se acabarían, pero tuvo que esperar 12 años para encontrar las coordenadas más estables para la transportación.
Recordó los momentos previos a la recuperación de Laser, estaba extremadamente nerviosa. Solo tendrían una oportunidad, las manos le temblaban cuando marco las coordenadas en la computadora, luego por unos segundos su corazón casi se detuvo hasta que vio materializar el cuerpo de Laser sobre la camilla.
La relación entre ellos dos fue desde el inicio muy fluida. Como sólo dos seres inteligentes pueden dejar de lado los detalles mundanos y banales, ellos lo hacían y se abocaban al estudio y la investigación, formando una unidad en donde perdían la noción del tiempo. Encontraban una afinidad tan especial cuando trabajaban juntos que hasta se olvidaban de dormir y comer. La asistente de Juliana Merrit los perseguía incansablemente por el laboratorio para que comieran o se vayan a dormir.
Para Laser, la Dra.Merrit era una fuente inagotable de sabiduría, conocimiento e información.
Los otros científicos de la nave sintieron al principio celos del Dr.Laser y de la manera en que la brillante Dra.Merrit lo trataba y consideraba pero con el tiempo todos aprendieron a respetarlo como ser humano y como científico.
Al cabo de un par de semanas Ivan Laser ya estaba al tanto de la situación y se mezclaba con los científicos de la nave, haciendo toda clase de preguntas.
El problema principal era el agua. Existían varios mundos con oxígeno o situaciones climáticas favorables para el proyecto pero no encontraban un planeta con agua en toda la galaxia.
Laser quería concentrarse en encontrar alguna solución al problema. Con la Dra.Merrit investigaban algún sistema que les permita detectar agua subterránea. Se reunieron con Gerasmo Kardian y Laser sostuvo que quería concentrarse en estudiar la posibilidad de transformar el agua en estado de vapor o sólida, ya que líquida no existía. Kardian dijo que nunca habían pensado buscar agua sólida, cristalizada. Laser explicó que podrían encontrar una forma de desolidificar el agua a través de exponerla a rayos gamma. Pero antes que nada tendrían que encontrarla y posiblemente eso ocurra en estratos profundos. Kardian se interesó en diseñar un aparato para medir y detectar agua en todas sus formas.
La Dra.Merrit condujo a Laser al puente de control y le presentó al segundo oficial. Establecieron un rumbo hacia un pequeño sistema de planetas.
Todos se dedicaron a ultimar detalles. Kardian trabajaba incansablemente en el detector de agua mientras Laser hacia cálculos sobre la superficie del terreno, buscando planicies y proyectando el invernadero.
IV
La nave viajaba a la velocidad de la luz por el espacio. Habían calculado que tardarían dos días en llegar el pequeño sistema de planetas, los cuáles albergaban la esperanza de tener agua cristalizada en sus yacimientos.
Laser estaba en su camarote realizando cálculos matemáticos, conteniendo su ansiedad. Si podía realizar Fotosíntesis en esta escala, entonces su sueño se vería multiplicado por mil. Estaba maravillado con los avances científicos. Era extraño, lo fácil que Laser incorporaba esta nueva información.
Un llamado del laboratorio lo trajo a la realidad. La Dra. Merrit lo llamaba, estaban llegando al primer planeta.
En la oficina de control del laboratorio estaba La Dra. Merrit, el Dr.Kardian y un botánico el Dr. Peter Lansky, jefe del proyecto de cadena alimentaria. Así como con Kardian, Laser sintió afinidad, con Lansky fue todo lo contrario. Hubo un desagrado mutuo y Laser sintió inmediatamente la hostilidad de Lansky.
El detector de agua estaba terminado y Kardian le daba los últimos toques a un tablero electrónico al cuál estaba conectado.
La Dra. Merrit le daba indicaciones al primer oficial en el puente de mando, para que sobrevuele el primero de los planetas, a una altura de mil metros, mientras Kardian conectaba el tablero a un ordenador que estaba sobre la mesa redonda.
Todos estaban ansiosos observando el monitor. La nave descendió hasta mil metros y sobrevoló el desolado planeta. Solo vieron cráteres y montañas, desiertos enormes y pelados, grandes profundidades rocosas pero nada de agua. Después de la segunda vuelta, la Dra. Merrit le indicó al segundo oficial que debían proseguir hacia el otro planeta ya que era inútil seguir buscando.
En el laboratorio, Kardian continuaba ajustando el detector de agua cuando, al cabo de unos minutos empezaron a sobrevolar el segundo planeta que tenia características diferentes del primero. El suelo era más oscuro, lo que indicaba que era rico en minerales y sales y tenía más planicies y menos montañas.
Observaron enormes extensiones de polvo marrón y cráteres.
Lansky tenía una mueca irónica en su rostro y comentó que estaban perdiendo el tiempo buscando agua sólida. La Dra. Merrit le contestó que en los últimos tres años él no había encontrado agua en ningún estado y que debía limitarse a callar y observar.
El puente de mando informaba la llegada al tercer planeta. Pasaron sobre desiertos y montañas. El detector sonó dando indicaciones de haber encontrado mínimas cantidades de agua sólida en diferentes lugares. El Dr.Kardian concluyó de que no era suficiente. Eran solo pequeñas concentraciones que no alcanzarían para alimentar los depósitos del invernadero.
Merrit se comunicó con el puente de mando ordenando continuar con rumbo hacia otro planeta. El hecho de haber encontrado señales de agua les mejoró el ánimo a todos menos a Lansky que secretamente anhelaba el fracaso de la misión.
Una llamada del puente de mando les indicó que llegaban a un pequeño planeta llamado Orisios, rodeado de gases que estaban analizando pero no parecían ser tóxicos. Desde la oficina de control, el Dr.Kardian ajustaba el detector de agua que recibía estática de los gases y suavemente iniciaron el sobrevuelo.
Los instrumentos eran afectados por una fuerte estática que se originaba sobre la superficie del planeta. Kardian ajustaba el detector a medida que la perturbación se hacía cada vez más intensa. La estática se volvía tan fuerte que la Dra. Merrit llamó al puente de mando para que se retiren cuando de repente, sonó la alarma del detector con una fuerte señal de agua sólida.
Sobrevolaron una formación rocosa, el detector seguía dando fuertes indicaciones de un yacimiento de agua cristalizada bajo una cadena de montañas. La estática se volvía insoportable y tuvieron que tomar altura y alejarse para que los instrumentos no sean afectados.
Juliana les indicó a los ingenieros que traten de contrarrestar la estática y al cabo de media hora, con todos los instrumentos preparados para resistir la estática iniciaron nuevamente el descenso.
La lectura del detector indicaba una vasta reserva de agua solidificada. Decidieron tomar unas muestras, analizarlas y determinar si era posible transformarla en agua líquida.
Un equipo especial bajo a la superficie con una nave exploradora a tomar muestras, analizar los gases y buscar una solución al fenómeno de la estática.
Al cabo de un par de horas el equipo regresó con las muestras que fueron llevadas inmediatamente al laboratorio.
Luego de los análisis, determinaron que era agua cristalizada, que era posible llevarla a un estado líquido a través de bombardeos de rayos gamma y que los gases y la estática no constituían peligro alguno si se invertía la energía con cátodos especiales que debían colocarse a través de un diagrama especial sobre la superficie del planeta.
En el laboratorio había un clima de excitación y expectativa. Todavía no podían celebrar, pero estaban más cerca que antes. Ahora todo dependía del proceso de transformación del agua de estado sólido a líquido.
V
Todavía Ivan Laser no estaba completamente adaptado a su nuevo ambiente. Se chocaba la cabeza frecuentemente al entrar y salir de los compartimentos más pequeños. Le costaba bañarse sin agua, comer alimentos extraños, rechazaba la esterilidad a bordo y otras demandas que exigía la vida en una nave espacial. Pero su compromiso con el proyecto crecía a cada momento, sus cualidades de líder lo impulsaban a la iniciativa.
Estaban reunidos en la oficina de control de la sección Ingeniería. Laser, Kardian, Merrit y varios Ingenieros analizaban como aplicar los rayos gamma al yacimiento de agua sólida subterránea. Decidieron hacerlo en cuatro fases. Partiendo desde el final, se acercarían a la zona subterránea de acceso en cuatro partes utilizando el yacimiento como un deposito, para después bombear el agua los dos mil metros que la separaban de la superficie.
Iniciaron pruebas con las muestras recuperadas del planeta. Tuvieron que hacer varios cambios en la intensidad de los rayos para que no afectara la estructura molecular H20.
Después de verificar que los rayos no afectarían la formación rocosa, realizaron otra prueba sobre el terreno. La vibración que generaba el impacto, influía sobre la estructura rocosa. Se arriesgaban a que la cadena rocosa cayera sobre el yacimiento.
Les tomó varios días a los geólogos e ingenieros corregir la intensidad vibracional de los rayos gamma, pero finalmente lo lograron.
Por la noche, después de la comida austera del futuro, Laser solía visitar al Dr.Kardian en su camarote, donde intercambiaban ideas y tenían largas conversaciones sobre el pasado y el presente. El área de ciencia era la preferida de ambos y allí solían pasar la mayor parte del tiempo.
Gerasmo Kardian era un ser muy agradable, sofisticado y culto, era una autoridad en historia y cultura de varias civilizaciones intergalacticas. Adoraba la botánica y era experto en genética. A veces jugaban al ajedrez y se quedaban durante horas en silencio, compartiendo el juego en una atmósfera cálida de amistad y camaradería. A Laser lo maravillaba el conocimiento que tenía Kardian, era un erudito en tantas áreas que lo mareaba.
Cuando regresó a su camarote, Laser tuvo un desvanecimiento. Se despertó en la enfermería con un gusto metálico en la garganta. A su lado estaba la Dra. Merrit. Le comentó que había sufrido una descompensación molecular. Algo normal en el programa de recuperación. Le recomendó descanso y lo dejó solo. A los pocos minutos se quedó dormido.
Peter Lansky pasaba en ese momento por la oficina de Laser. Como no había nadie alrededor entró y miró sobre el escritorio, pudo ver los planos del gigantesco invernadero proyectados sobre la superficie del planeta Orisios. Sus ojos se encendieron al ver la perfecta estructura del invernadero y se sentó para observar con detenimiento los detalles del plano.
Lansky anotó algunos detalles en su ordenador de bolsillo y se retiró a su camarote, donde transcribió la información a su ordenador grande. Con los datos del invernadero delante de sus ojos se le ocurrió una idea diabólica que arruinaría los sueños de Ivan Laser para siempre.
Desde chico Peter Lansky tuvo un odio oculto hacia los que eran mejores que él. Aunque era un buen científico, su integridad como persona dejaba mucho que desear. Celoso y desconfiado, Peter creció en una familia que emigró a una de las colonias que la Tierra poseía en otros sistemas solares. Luego de la guerra intergalactica otras especies que no eran humanas fueron aceptadas a vivir en las colonias ya que sus propios planetas habían sido destruidos. Y al joven Lansky le tocó educarse en una universidad de estas colonias, donde compartía clases con seres de otros planetas y esto lo atemorizaba y alimentaba su recelo. Al recibirse de botánico se embarcó en una nave interestelar que exploraba nuevos mundos. Después de muchos años llegó a Meklon, donde se puso a trabajar para la Dra. Merrit que a pesar de conocer su parte malvada, siempre buscaba un lado positivo y lo apadrinaba.
Cuando la nave laboratorio estuvo lista, Lansky le rogó a la Dra. Merrit que lo llevara con ella. Finalmente ella accedió y lo hizo parte del equipo de científicos de Quasar 4.
Lansky tomaba té en su oficina. Iba a esperar el momento apropiado para dar su toque de gracia. Como especialista en Bacteriología, Lansky sabía exactamente que tipo de bacteria utilizaría para sabotear Fotosíntesis. Una clase especial que había conseguido en sus viajes y que tenía la peculiaridad de mutar al ser atacada y así regenerarse continuamente. Pero había que esperar hasta que construyan el invernadero y aparezcan los primeros brotes.
Luego se puso a trabajar en combinaciones compatibles de semillas de vegetales interplanetarios que se plantarían en las diferentes áreas del invernadero, tarea que le había sido otorgada personalmente por la Dra. Merrit. Lansky, más que admirarla, estaba secretamente enamorado de ella y quería quitar del medio a todo aquello que se interponga entre ellos, como en este caso el Dr.Laser.
Para Lansky era supervivencia, tenía que sacarse de encima a Laser a toda costa, esa era la única manera en que la Dra. Merrit se interesaría en él.
Peter Lansky nunca había conocido el amor ni la amistad correspondida. Con la única persona en el mundo que se sentía bien era con la Dra. Merrit y no iba a permitir que nadie se interponga entre ellos.
VI
El equipo de ingenieros daba los últimos toques a la central de rayos gamma que estaba conectada con las cuatro naves exploradoras ubicadas en las coordenadas prefijadas. El plan era disparar cuatro veces con milésimas de segundo de diferencia y así impactar el yacimiento de agua sólida.
Había gran nerviosismo a bordo y desde la oficina de control del laboratorio, la Dra. Merrit comandaba la operación, asistida por Ivan Laser y el Dr.Kardian. Lansky participaba como observador junto a otros científicos.
La Dra. Merrit dio la orden de inicio y a través de los monitores todos observaban con ansiedad el resultado del bombardeo.
Las cuatro secciones recibieron el impacto casi al mismo tiempo, obteniendo el resultado de agua líquida. La última sección fue afectada por las vibraciones y sufrió un derrumbe donde se perdió una buena parte del agua pero las otras tres secciones aguantaron con millones de litros de agua de reserva.
La noticia fue recibida con júbilo por toda la tripulación. Inmediatamente se iniciaron los trabajos, el gran invernadero de Laser nacía cerca del área de acceso al agua y se extendía por cientos de kilómetros en tres direcciones. Los ingenieros comenzaron a construir la estructura con maquinarias que descendían de la nave madre. Se establecieron campamentos en la superficie para los trabajadores y se construyeron viviendas para los científicos y el laboratorio.
Fuera de las zonas protegidas del invernadero y las viviendas había que utilizar equipo de oxígeno, ya que la electricidad y la estática de los gases lo consumían. En las zonas protegidas por los cátodos, se neutralizaba este fenómeno, accediendo al oxígeno sin interferencias.
Los trabajos eran lentos. El suelo tenía que ser cavado y mezclado con fertilizantes que Kardian coordinaba personalmente, mientras Laser, continuamente con los planos en sus manos, recorría el gigantesco invernadero, asegurándose de que todo estaba en el lugar correcto. La Dra. Merrit con Lansky revisaban los planos de plantado.
El sistema de irrigación era muy delicado. Traían el agua a través de tubos de plástico liviano que alimentaba una serie de depósitos de agua alrededor del invernadero.
Ivan Laser estaba en un estado de exaltación tal que no podía dormir. Su gigantesco invernadero estaba casi terminado y las diferentes secciones listas para recibir las semillas. Aún faltaban ultimar varios detalles, pero luego de tres meses de trabajo, Laser estaba más que satisfecho.
A veces volvían a la nave madre para descansar en sus camarotes y aprovechaban la oportunidad para reunirse en el bar y distenderse.
Laser se despidió de Kardian y se retiró a su camarote. No se sentía bien desde hacía unos días. Le habían vuelto los mareos y ese gusto metálico en la boca. Su memoria le fallaba y su capacidad de concentración había disminuido considerablemente. Fue a ver a la Dra. Merrit a su camarote.
Le explico los síntomas y notó que la Dra. Merrit estaba un poco triste y retraída y le preguntó que le pasaba.
Juliana Merrit estaba preocupada. Los síntomas del Dr.Laser indicaban que podía tratarse del síndrome molecular. Un desarreglo molecular causado por el viaje interdimensional, y aunque ella no quería verlo de ese modo no había más remedio que aceptarlo. Le informó al Dr.Laser que iba a realizar varios exámenes para cerciorarse pero los síntomas del síndrome no mentían.
La Dra. Merrit continuó explicándole a Laser que los mareos iban a continuar junto a desvanecimientos cada vez más frecuentes. La perdida de memoria se intensificaría. Luego seguirían desarreglos en los órganos internos y finalmente la desintegración. El proceso podría llevar unos diez años. Solamente un caso en mil contraía el síndrome, y en todas las recuperaciones que realizó la Dra. Merrit, nunca le había ocurrido.
Ivan Laser regreso a su camarote, se acomodó en el sillón frente a la ventana y sintió que la muerte lo estaba persiguiendo. Aunque esta vez tendría más tiempo para vivir, se sintió condenado.
Se despertó de mejor humor. El proyecto de Fotosíntesis le daba la energía de vida que necesitaba, así que puso esas ideas de lado y se abocó a la tarea de finalizar su misión en el espacio.
Ya en la superficie, los ingenieros habían concluido la estructura del invernadero y los sistemas de irrigación. También el suelo había sido tratado con fertilizantes y estaba listo.
Se preparaban a conectar las bombas para traer el agua desde el yacimiento hasta los depósitos ubicados alrededor del invernadero.
Era un gran momento, Laser y Kardian con la Dra. Merrit se encontraban junto al primer depósito, cerca de la entrada de acceso al yacimiento. Cuando los ingenieros le comunicaron a Laser que estaba todo listo, este dio la orden para que abrieran las compuertas y traigan el agua.
Después de algunos minutos que a Laser le parecieron horas, sintieron el melodioso sonido del agua fluir por los tubos. Los depósitos comenzaron a llenarse y todos saltaban de alegría.
Peter Lansky observaba la situación desde la nave madre. Ya había obtenido la caja congelada con las bacterias del laboratorio y las estaba sometiendo a temperaturas más altas para hacerlas activas. Sabía que en unos días como máximo tenía que diseminar las bacterias en las diferentes secciones y había planeado quedarse en la superficie y cuando todos duerman, escurrirse en el invernadero y colocar las bacterias.
Una vez que el suelo estuvo listo y húmedo se trajeron las semillas debidamente seleccionadas y se plantaron de acuerdo al plan de la Dra. Merrit.
En apenas dos días, los primeros brotes asomaban por sobre la tierra mientras se regulaba la temperatura y humedad. Todos estaban muy contentos y hasta Lansky bajo a la superficie e insistió en quedarse en el campamento por unos días.
Solamente los ojos entrenados del Dr.Kardian podían haberlo detectado. Había subido a la nave para remover ciertas enzimas que había dejado fermentando para un estudio genético. Cuando las guardó en la nevera notó algo extraño. Había un hueco claro entre las bacterias archivadas y cuando se fijó con mas atención se dio cuenta de que eran las bacterias más peligrosas y más difíciles de combatir las que faltaban.
Les pregunto a los asistentes de laboratorio si sabían algo acerca de las bacterias y al obtener respuestas negativas de todos, se dirigió inmediatamente al campamento en la superficie y fue a ver a la Dra. Merrit y al Dr.Laser.
Peter Lansky eligió el momento más apropiado para salir y entrar al invernadero. Cuando la Dra. Merrit estaba reunida con Laser, se escabulló por una puerta lateral y para evitar ser visto por los monitores, saco su afilada navaja y cortó una ele en la dura tela plástica. Como llevaba equipo de oxígeno se lo sacó para estar más cómodo y lo dejó al lado de la entrada.
Lansky cargaba una caja bajo el brazo y extrajo un mapa de distribución que había diseñado en su computadora. Leyó los puntos en donde debería colocar las bacterias y se dirigió al primero. Cuando estaba a punto de soltar la primera, fue sorprendido por la Dra. Merrit, Ivan Laser y Kardian, flanqueados por guardias de seguridad armados.
- Peter, alto, no lo hagas.. Dijo la Dra. Merrit, mirándolo a los ojos.
- Es que Yo... ! Dijo Lansky soltando la caja con las bacterias, avergonzado ante los ojos de Juliana Merrit.
- Deténgase, ponga las manos en alto, dijo el oficial, jefe de seguridad, apuntándolo con un arma . Lansky no hizo caso y comenzó a correr hacia el agujero que había hecho.
En vez de tomar el equipo de oxígeno que le hacía falta para desplazarce fuera del invernadero, salió corriendo sin él y a los pocos minutos cayó desplomado, muriendo al instante por falta de oxigeno.
VII
Los acontecimientos que culminaron con la muerte de Peter Lansky afectaron a todo el equipo de Fotosíntesis. Especialmente a la Dra. Merrit, quién se sintió culpable por proteger a Lansky durante todos esos años y no poder apreciar el grado de enfermedad que tenía. Luego de unos días de descanso para todo el equipo, prosiguieron con sus tareas.
El invernadero estaba marchando según lo planeado. En apenas unas semanas tendrían listo el primer convoy de alimentos, destinado a una estación espacial cercana. A eso seguirían 6 planetas en la órbita de Meklon y otras dos estaciones espaciales.
Juliana Merrit no podía contener su alegría, tocó la puerta del Dr. Laser con una botella especial bajo su brazo. Cuando Laser abrió y la recibió, Juliana le explico que era un vino añejo de Meklon, donde copiaron el arte de producir vino de los mismos franceses y que esa botella se la había regalado su padre cuando ella se graduó de botánica y que esa era una excelente oportunidad para abrirla y quería compartir esto con su amigo Ivan Laser.
Tomaron el exquisito vino sentados uno frente al otro. La Dra. Merrit le agradeció a Laser su participación y le insistió que sin Laser, el proyecto no hubiera sido posible. Ahora tenían el camino abierto, utilizando los mismos principios, podrían establecer producción de alimentos en varios planetas y solucionar así la grave crisis alimentaria por la que estaba pasando el sistema de Meklon. A pesar de la euforia había un velo de tristeza en la voz de Juliana Merrit. Había algo que tenía que decir pero no quería. Se resistía a la idea de perder a su héroe.
Laser intuyó lo que venía y le pidió la verdad. Los temores de la Dra. Merrit estaban bien fundados, los análisis habían establecido que el Dr. Ivan Laser tenía un estado avanzado de síndrome molecular y que iniciaría una etapa de deterioro más seria muy pronto. Juliana no tenía palabras, al ritmo en que la enfermedad se había manifestado solo le quedaba a Laser menos de tres años de vida.
La noticia de la enfermedad de Laser por el contrario le dio una nueva energía.
Al saber que la muerte estaba golpeando a su puerta, le dio mas ímpetu y osadía como nunca antes había experimentado. Se abocó de lleno a su trabajo, diseñando y proyectando los nuevos invernaderos en una serie de planetas en los que ya habían descubierto reservas de agua sólida.
La amistad que Laser compartía con el Dr. Kardian era muy reconfortante, se encontraban a menudo y mantenían vivas discusiones sobre filosofía universal y ciencia.
La noticia vino como una bomba. Todos fueron llamados a una reunión urgente. El ingeniero en jefe les explicó que por alguna razón los gases de la atmósfera y la estática afectaban el agua de los depositos, oxidándola.
Trajeron muestras de agua de todos los depósitos y después de analizarlas se dieron cuenta de que el agua no servía, se había transformado en óxido.
Gerasmo Kardian revivía en crisis, y ésta estaba hecha a su medida. Como químico en jefe se puso a analizar las diferentes muestras mientras Laser y la Dra. Merrit buscaban alternativas.
El equipo completo sufrió una depresión momentánea. Todos creían que ya lo habían logrado.
Después de días de estudio e investigación, el Dr.Kardian les informó que la única manera de evitar la oxidación del agua era no exponerla a la estática, los gases y la electricidad. Laser hizo unos dibujos en su computadora, se puso de pie y afirmó que si mantenían al agua bajo la superficie y construían los depósitos subterráneos, podrían traer el agua desde abajo, directamente al sistema de irrigación, evitando los depósitos exteriores.
Luego de establecer los cálculos correctos y rediseñar los depósitos se iniciaron los trabajos. Esta vez era más complicado ya que tenían que hacer todo bajo tierra. Bajaron equipos especiales de la nave madre y los ingenieros se dedicaron a construir los depósitos nuevos.
El proceso era más lento que antes, cosa que les dejaba bastante tiempo libre. Ivan Laser pasaba la mayor parte del tiempo en su camarote. La enfermedad lo estaba afectando más intensamente. Sufría desvanecimientos a menudo y había comenzado a sentir fuertes dolores de cabeza. Su piel también estaba afectada, le salían pequeñas úlceras en todo el cuerpo. Los médicos lo visitaban para aplicarle curaciones y una droga que disminuía el intenso dolor que sentía en las articulaciones.
Cuando los trabajos estuvieron listos, tenían que hacer pruebas para ver si el agua se mantenía normal. Después de varios exámenes concluyeron que todo estaba bien y el agua era buena.
Juliana decidió dar una gran fiesta a bordo para celebrar el éxito de la misión.
Al otro día, conectaron los depositos subterráneos e iniciaron el proceso otra vez.
Mientras esperaban los primeros brotes la Dra. Merrit utilizó cualquier excusa para no separarse de Ivan Laser. Quería beber cada minuto que le quedaban juntos, quería apreciar las cualidades de este tierno y cálido hombre.
Pasaban largas horas en el camarote de Laser escuchando música interplanetaria. Juliana le leía poesía inglesa y española del siglo 18.
Eran momentos sublimes que los dos disfrutaban.
VIII
Después de una corta espera de tres meses, el primer convoy de alimentos naturales estaba listo para zarpar. En una pequeña ceremonia, la Dra. Merrit despidió al contingente en presencia de un orgulloso Ivan Laser y un agradecido Gerasmo Kardian, la cadena alimentaria se había iniciado. Y seguirían otras muchas más. Ya habían empezado a construir Fotosíntesis II en un planeta cercano a Orisios.
Llegó el tiempo de la primera rotación de frutas y vegetales. Esto era algo en lo que Laser no podía participar ya que la mitad de las semillas venían de otros mundos y la extraña ciencia de combinar alimentos de la Tierra con los de otros mundos era algo que excedía sus capacidades. Ese era el mundo de la Dra. Merrit y sus cientos de colaboradores.
Poco a poco los alimentos crecían, se cosechaban y eran enviados a diferentes destinos. Todo el sistema solar de Meklon se alimentaba de los invernaderos de Laser.
Representantes del gobierno de Meklon visitaron Orisios y se maravillaron con la estructura de los invernaderos que parecían insectos gigantes en el desierto y el alto rendimiento obtenido. Condecoraron a los responsables del proyecto en un acto solemne en donde Ivan Laser entró en la historia de Meklon para siempre. En agradecimiento de todo el pueblo de Meklon, le entregaron un premio que consistía en una rara flor de cristal con varios colores que emanaba una luz tenue, era un objeto muy preciado en Meklon y Laser agradeció a todos, especialmente a la Dra. Merrit por haberlo transportado al futuro.
Laser guardó la flor en su bolsillo y se unió a la fiesta. Esa noche hubo un brindis especial en el camarote del Dr. Laser. Gerasmo Kardian y la Dra. Merrit estaban presentes y los tres brindaron por el futuro de la humanidad. A los pocos minutos, Laser tuvo un fuerte ataque y se desvaneció.
Se despertó en su cama, con la Dra. Merrit a su lado sosteniéndole la mano. Ella le dijo que su trabajo había sido un éxito, que había salvado a millones de personas de una muerte segura y que debería estar muy orgulloso.
Esa noche Laser soñó con la Tierra, tuvo un profundo deseo de ver a sus hijas, aunque solo sea por unos minutos.
Con el tiempo iban desarrollando nuevas especies y perfeccionando los sistemas de plantado y cultivo. Había tres Fotosíntesis funcionando simultáneamente, y un cuarto casi terminado. Él sueño de Laser se había hecho realidad.
En cada planeta encontraban problemas diferentes. En el segundo no tuvieron los inconvenientes de la oxidación del agua pero se encontraron con un fungus que atacaba a los brotes y tardaron bastante en controlarlo y así sucesivamente.
El estado de Ivan Laser empeoraba. Los dolores de cabeza venían con más frecuencia, la pérdida de memoria se acentuaba y a esto se sumaba un malestar físico permanente.
Una tarde, después de pensarlo muy bien, tomó la decisión. Iría a morir a la Tierra, junto a su familia.
Llamo a Kardian y a la Dra. Merrit a su camarote y les informo lo que quería hacer. La decisión era irreversible.
- Mi estado de salud se está deteriorando más rápido de lo previsto y se vuelve casi insostenible. Es mi deseo de volver a la Tierra para morir junto a mi familia. Mi misión aquí está cumplida y quiero agradecerles a vosotros que sois mi familia de científicos del futuro. Soy un hombre afortunado de tener el honor de pertenecer a dos familias tan nobles.
Laser le pidió a la Dra. Merrit que en siete días prepare su partida, quería inaugurar Fotosíntesis 4 antes de su viaje final.
Para la inauguración, Laser fue llevado en una silla de ruedas especial, ya que a esa altura ya no podía caminar. Todos se sintieron tocados cuando Laser dijo unas palabras en el acto oficial. Al final de su discurso Laser se despidió de todos los que habían participado del proyecto. Les agradeció la colaboración y el apoyo y les contó que debía partir pero se sentía muy satisfecho después de haber concretado su sueño. Varias lágrimas se deslizaron por las mejillas sin pedir permiso.
Juliana Merrit hacia cálculos en su oficina. En la cantidad de años que llevaba haciendo recuperaciones, nunca había tenido que mandar a nadie de vuelta, pues eso era la muerte segura. Estaba preocupada, quería que Laser viva sus últimos momentos sin ningún tipo de complicaciones.
Le había pedido al ingeniero en jefe y a Kardian que la ayuden en la transportación del Dr. Laser. Necesitaba apoyo, empezaba a sentirse sola. No podía soportar la idea de no tener a Ivan Laser cerca de ella. Una profunda tristeza empezaba a adueñarse de ella, se acordaba de la melancolía de su adolescencia, cuando finalmente había encontrado a su alma gemela, ahora tenía que separarse.
Su destino estaba ligado a servir a la humanidad. Parecía como que no tenía tiempo para ocuparse de cosas que tengan que ver con las necesidades de su corazón.
IX
Al cabo de los siete días, todo estaba listo para la partida. Hubo una gran fiesta en homenaje al Dr.Laser, quien participó solo unos minutos, mientras la Dra. Merrit lo paseaba en la silla de ruedas y todos lo saludaban y le palmeaban la espalda en agradecimiento. Luego de un rato Laser quiso estar solo y la Dra. Merrit lo llevó a su camarote. Laser se acercó a la ventana y se quedó mirando la inmensidad del espacio, estaba como hipnotizado por la maravilla de estar ahí. De alguna manera se estaba despidiendo de los planetas y las estrellas, y les dejaba de regalo, su logro mas preciado: Fotosíntesis.
Cerca de medianoche, la Dra. Merrit y Kardian lo fueron a buscar. Se despidieron allí mismo, con lágrimas en los ojos y pocas palabras. Todo estaba dicho en la acción.
Con Laser en la silla de ruedas, se dirigieron al laboratorio en perfecto silencio. Con suma delicadeza lo movieron sobre la camilla y lo conectaron.
Tuvieron que esperar unos minutos hasta encontrar la frecuencia justa.
Mientras esperaban Juliana Merrit e Ivan Laser se miraron por última vez, era una dulce mirada de despedida. Los ojos de Juliana se llenaron de lagrimas y cerró los ojos. Luego apretó el dispositivo que llevaría a Laser de vuelta a la tierra. Hubo una luz intensa y el cuerpo se desvaneció.
Juliana Merrit no tuvo mucho tiempo para extrañar a Ivan Laser. Un llamado de urgencia de Fotosíntesis I le informaba que la entera plantación fue afectada por bacterias desconocidas. Seguramente Lansky plantó algunas antes de que lo descubrieran. El Dr. Kardian ya estaba haciendo análisis para encontrar un antídoto y todo el equipo de asesores se dedicaba a la investigación bacteriológica.
La vida continuaba.
Para Ivan Laser, el viaje de regreso, fue más un capítulo aparte que una continuación. Apenas sintió el destello de luz, creyó que su cuerpo se desatomizaba, entrando en un túnel de luz. Laser pensaba que su pasaje por el túnel duraría solamente unos segundos y que pronto llegaría al lugar del accidente, pero no fue así. La velocidad increíble en que viajaba comenzó a disminuir. Sintió que todo se detenía y se encontró flotando en nubes de luz blanca. Al principio pensó que algo había funcionado mal, pero luego, sintió una expansión de conciencia y entró en un estado de absorción muy fuerte. Vio pasar su vida delante de sus ojos, tuvo una clara experiencia de dejar los límites del pensamiento y de la mente, entrando en una dimensión que solo podía calificar como divina o trascendental. Tuvo una unión con todas las cosas y entendió los misterios del universo. Su realización fue completa, su ser fue abrazado por un estado de inocencia y compasión y su personalidad se extinguió, dando paso a su individualidad.
Ivan Laser nunca se hubiera imaginado haber estado tan libre y tan en armonía con la existencia. Le parecía que se había detenido el tiempo y que el espacio no existía, sentía que podía estar en cualquier parte del universo con sólo desearlo.
Al cabo de un tiempo que le fue muy difícil calcular, todo se puso en movimiento otra vez. Comenzó a tomar velocidad y la vibración creció. Le parecía que estaba alcanzando una velocidad similar a la de antes, cuando salió de Quasar 4. Entró en una vorágine de luces de colores e intensa velocidad y se desvaneció.
Ivan Laser abrió sus ojos, estaba a unos metros del auto que había chocado contra las rocas. Sus piernas estaban bien y le respondían. Sabía que la explosión iba a ocurrir en unos segundos y se alejó corriendo del vehículo, lo más que pudo. Luego vino la explosión, y todo se puso negro.
X
Cuando lo trasladaron al Hospital, ya le habían avisado a su familia y lo estaban esperando. Fue llevado a terapia intensiva, aunque los doctores admitían que no había nada que hacer. La explosión había dañado órganos vitales y no viviría más de algunas horas.
Su mujer con sus dos hijas entraron a verlo. Laser recobró el conocimiento y todos en su familia sintieron la intensidad de su ser, el brillo en los ojos y la paz que emanaba. Por algunos minutos estuvieron en silencio, tomados de las manos, sin saber que decir. Su mujer e hijas sentían que Laser había pasado por una transformación muy importante.
Laser les dijo que algo había pasado antes de la explosión que era muy difícil de entender y que le había devuelto la fe. Había tenido una experiencia de un viaje al futuro en donde le había tocado salvar a todo un sistema solar.
Algunas lágrimas caían de sus ojos al tratar de explicar en unos segundos, todo lo que había vivido.
Todos lloraban. Un médico entró y les avisó que eran los últimos minutos. Ivan Laser se estiró, abrió el cajón de la mesa de luz y sacó un pequeño envoltorio.
Se lo entregó a Ariana, la hija menor. Ella lo abrió y todos observaron la mágica flor de cristal emitir una luz suave y colorida.
- Esto es para ustedes, para que me recuerden siempre. Dijo Laser, acomodándose en la cama.
Ariana sabía que esa era la prueba de que su padre había estado en el espacio y la iba a guardar como su tesoro más preciado.
Ivan Louis Laser se calmó y lo invadió una dulzura en el corazón. Su misión aquí en la Tierra y en el espacio, estaba cumplida. Solo le quedaba una cosa por hacer.
Miró a su familia con una sonrisa en los labios y cerró los ojos por última vez.-
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
FIN




