Noches calmas

marianogabrielvidal  - FANTASY - 407 words

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Summary

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Miro por la ventana... es un atardecer precioso, las nubes parecen dibujadas y trazadas con pasteles... las tonalidades naranjas y amarillas brindan una tenue luz que apenas revela las formas y volúmenes de lo que es real. Y justo afuera, en el jardín, se percibe el sonidito calmo del agua de las fuentes. Es como una melodía tranquila que acompaña los últimos parlamentos de las aves, dando paso al cantar de los grillos. Enfrente, las primeras luces de los apartamentos comienzan a iluminar el interior de los espacios habitados. De alguna manera, irrumpo en la intimidad de los vecinos... de a ratos miro, sin prestar demasiada atención; ordenan sus trastos, sacan sus elementos de cocina, salen al balcón... todo tan sencillo, tan despreocupado... vivencias mundanas, me atrevería a decir. Y los colores de la inmensidad que nos cobija son cada vez más intensos, cada vez más rabiosos, como seguros de su próxima partida. La Luna se hace esperar... todavía no la alcanzo a ver. Y mi vista, casi no encuentra límites en el manto de la noche que ya se hace notar a estas alturas... tan solo unos pocos rasgos blancos que permanecen aún visibles -apenas con leves tintes rosados- en diálogo con el astro rey, que ya no vemos. La brisa es... como una tierna caricia al final del día... un soplido de Dios que se manifiesta a nuestros sentidos.

Inspiro...

La noche es protagonista. Con humilde timidez, las primeras estrellas asoman y revelan su presencia. Y todo, todo, absolutamente todo, tan acallado y respetuoso... naturaleza perfecta que convive en diálogo armonioso con lo humano. Y así, con indiferente atención al paso de los minutos, me encuentro sentado frente a mis escritos. Guiño del tiempo que distrae mi noción del mismo... un día más, pues. Un día menos, al fin. Mi cara es cómplice de la sonrisa que dibuja... y mis párpados resuenan en el cansancio de mi mente. Es hora de dormir... es hora de transitar el bendito balance del descanso, agitación del alma que busca un respiro en comunión con Dios.

Exhalo...

Y respiro una vez más... y una vez más, y otra vez... el cansancio se despoja de mi cuerpo lenta y progresivamente, con extasiado placer... y se da paso a los sueños... Horas por venir, siempre avanzando hacia la eternidad de los tiempos... cierro los ojos y las fuerzas se renuevan. Mañana será otro día... Un nuevo día. Hasta dentro de un rato, nomás.

Mariano Gabriel Vidal

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